S. XX

El pánico moral

Hace tiempo escribía sobre como funcionan los medios de comunicación y la forma que tenían de insensibilizarnos ante ciertos problemas, y lo sigo pensando, pero es cierto que igual que nos insensibilizan antes ciertas tragedias, en muchas ocasiones crean otras, nos saturan con ellas y así crean el llamado pánico moral.

El concepto de pánico moral lo acuñó Stanley Cohen cuando en los años sesenta en las playas del sur de inglaterra se establecieron continuos conflictos en bandas juveniles (Rockers y Mods). Este hecho se sobredimensiona, llegando a calificar cualquier altercado juvenil de conflicto incontrolable y estableciendo tanto en la prensa como en cierto sector conservador de la sociedad unos límites morales infranqueables.

Este término lo recoge Stuart Hall y analiza el fenómeno de los muggins. Tras un atraco callejero, por unos jóvenes, se empleó esta palabra en la prensa británica. El muggin es un término que se empleaba en EEUU desde la época de los vaqueros para designar los atracos con violencia, pero que en Inglaterra no existía. De esta forma, se generó una alerta social, ante lo que se calificó como una nueva oleada de crímenes y criminales. 

La prensa más sensacionalista se hizo eco de ella y empezó a pedir y generar, en forma de pánico moral, una respuesta tanto judicial como política, lo que no tardaría en llegar. Se aumentaron las penas por atraco y se castigo de forma ejemplar a los atracadores. 

Todo esto se llevó además a la criminalización de un sector de la población, sobre todo inmigrantes, ya que se les consideraba los causantes de la elevada nueva amenaza. Los datos aportados por Hall en su estudio muestran que realmente no hubo un aumento de atracos, ni que realmente los inmigrantes fueran los causante de dichos atracos.

Estándar
Actualidad

Consideraciones éticas sobre el libro electrónico II

Gestión de derechos

Otra de los factores a tener en cuenta sería por la gestión de derechos.

Partamos de un ejemplo sencillo. Supongamos que se ha roto la cañería y llamamos a un fontanero para que la arregle. Este dice que que, efectivamente, hay que cambiar la cañería, las mejores son las “Cañerías Gómez” y accedemos a que pongan una de esta marca. Bien surge un inconveniente, cada vez que usemos la cañería, es decir que se abra el grifo tendremos que pagar a “Cañerías Gómez” una cantidad. Lógicamente nos llevaremos las manos a la cabeza y diremos que esto no es posible. Ya hemos pagado por la cañería, porque vamos a tener que pagar cada vez que se abra el grifo.

En fin algo, algo parecido pasa con la gestión de derechos de autor, un autor escribe un libro y por cada vez que se compra dicho libro recibe unos ingresos, quizás ha sido un encargo y el autor ya ha recibido un dinero por escribirlo, pero aun así, él es creador y cada vez que se venda un ejemplar tienen derecho a un porcentaje. La industria, no solo del libro, sino de todo el mundo de la creación funciona así. Ahora mismo sería complicado cambiar toda la industria y todo lo que influye a la gestión de derechos. Pero existen alternativas, veamos que tipos de derechos de autor existen:

Licencia Propietaria: es la clásica, en la que cualquier obra está sujeta a copyright. El autor o la editorial tiene todos los derechos reservados. De esta manera se impide la realización de copias o de reproducciones de parte del texto, sin previa autorización o pago de derechos.

Licencia Creative Commons: El copyright da distintas opciones y condiciones para la reproducción de la obra… tenemos seis distintas que reproduzco aqui

Reconocimiento: el material creado puede ser distribuido, copiado y exhibido por terceros si se muestra en los créditos. Se pueden realizar obras derivadas y hacer un uso comercial de la obra por terceros

Reconocimiento – Sin obra derivada: el material puede ser distribuido, copiado y exhibido por terceros si se muestra en los créditos. No se pueden realizar obras derivadas. Se puede hacer un uso comercial de la obra por terceros

Reconocimiento – Sin obra derivada – No comercial: el material puede ser distribuido, copiado y exhibido por terceros si se muestra en los créditos. No se puede obtener ningún beneficio comercial. No se pueden realizar obras derivadas. 

Reconocimiento – No comercial: el material puede ser distribuido, copiado y exhibido por terceros si se muestra en los créditos. No se puede obtener ningún beneficio comercial. Se pueden realizar obras derivadas.

Reconocimiento – No comercial – Compartir igual: el material puede ser distribuido, copiado y exhibido por terceros si se muestra en los créditos. No se puede obtener ningún beneficio comercial y las obras derivadas tienen que estar bajo los mismos términos de licencia que el trabajo original. Este modelo de licencia es uno de los más utilizados. 

Reconocimiento – Compartir igual: el material creado puede ser distribuido, copiado y exhibido por terceros si se muestra en los créditos. Las obras derivadas tienen que estar bajo los mismos términos de licencia que el trabajo original. Se puede hacer un uso comercial de la obra por terceros.

Licencia GFDL: la licencia de documentación libre GNU (GNU Free Documentation Licence). Pero obliga que cualquier reproducción u obra derivada de esta debe llevar la misma licencia. Se puede comercializar e incluso distribuidas con ánimo de lucro… pero siempre bajo esta licencia, lo que permitiría a cualquier otra persona a hacer lo mismo

Dominio Público: en este caso el propietario del material renuncia a todos los derechos que pudieran corresponderle sin acogerse a la protección de ningún tipo de licencia y la obra pasa a ser patrimonio público.

Funcionalidad abierta 

Desde esta perspectiva podemos planteándonos unos de los problemas fundamentales de ética de la computación: la funcionalidad abierta y el diseño transparente.

Gracias a la funcionalidad abierta podemos establecer un papel mediador en la tecnología en la que cualquiera pueda intervenir para adaptarla a sus necesidades o bien corregir posibles carencias. La otra opción, más extendida, sería la de las funcionalidades cerradas y diseños opacos. Esta segunda opción desde el punto de vista del libro electrónico tiene varias variantes que ya hemos visto antes, DRM, estandarización de los archivos para ser sólo leidos en ciertos dispositivos, impiden la libre distribución de contenidos.

Con el diseño transparente y código abierto, podríamos acceder a todos los contenidos, hacer conversiones, adaptarlos a nuestras necesidades sin necesidad de intermediarios, ni empresas que capitalicen la cultura. En la actualidad los sistemas transparentes y de diseño abierto existen y están al alcance de todos. Al fin y al cabo, un archivo ePub no es más, como ya hemos comentado, un archivo zip contenedor de distintos tipos de archivos abiertos que podríamos modificar, editar o enriquecer de innumerables maneras.

De esta forma, podemos ver, que el problema del uso de sistemas abiertos no es tanto su inexistencia, sino un problema educativo, en el que se nos acostumbra y enseña a usar sistemas cerrados; y en el que la sociedad de consumo y la economía de mercado, nos incita a consumir este tipo de productos, comercializados de forma más atractiva para su fácil consumo,la descarga de archivos AWZ desde el propio dispositivo de Amazon.

Estándar
Actualidad

Consideraciones éticas sobre el libro electrónico I

Distracción hipermedia

Hay quienes opinan que un libro electrónico no es un libro. La posibilidad hipermedia de los libros electrónicos ofrecen distracciones extras que no existen en un libro de papel.

Estas distracciones nos evitan una lectura fluida y pronostican que se impediría la comprensión clara del texto. Frente a estas opiniones autores, como José Antonio Millán apuestan por una lectura enriquecida… en fondo ¿qué son al fin y al cabo las notas al final de página o capítulo o que sucede cuando acudimos una biblioteca y vamos consultando libros y referencias para cualquier investigación? Suponer que podemos enriquecer cualquier texto con hiperenlaces o vídeos, nunca se puede considerar un atraso, si no todo lo contrario. Con este tipo de contenido, podemos no sólo ampliar información de manera inmediata, si que además podemos generar contenidos más atractivos que fomenten la lectura a jóvenes lectores.

DRM

Otro de las cuestiones recurrentes a la hora de hablar de libros electrónicos es el uso de DRM. El DRM es el sistema por el que se impide la descarga de un archivo en más de un dispositivo. Partimos de la base de que cuando compramos un libro en papel, podemos prestarlo, regalarlo leerlo las veces que consideremos etc… ahora los libros electrónicos con este sistema anticopia, sólo pueden ser descargados y leídos etc un solo dispositivo, por lo tanto no hay posibilidad de prestar un libro comprado. ¿Por qué sucede esto?  Evidentemente por la piratería.

La piratería es otro de los grandes temas recurrentes no sólo al libro electrónico, sino de cualquier contenidos digital… películas, música y como no, los libros electrónicos son los grandes damnificados. Así como en el sector musical y el audiovisual, se ha reducido drásticamente, en el mundo editorial todavía no se ha conseguido disminuir. Los modelos de negocio editoriales no se han sabido adaptar a los nuevos tiempos que demandan nuevos modelos de negocio. Sistemas como Nubico o 24symbols no han alcanzado la notoriedad que sí han conseguido plataformas digitales  de distribución de video como Netflix o HBO, que con un bajo coste ofrecen un amplio catálogo tanto de películas como de series, ofreciendo además a los usuarios contenidos exclusivos para sus clientes. Un modelo distinto es el que proporcionan plataformas musicales como Spotify, en el que sin tener contenidos propios, promocionan y distribuyen todo tipo de artistas en dos modelos de negocio diferentes: el primero gratuito,en el que cada cierto tiempo de escucha insertan publicidad o bien con un sistema de pago por usuario, del que reciben ingresos directos.

Cualquiera de estas plataformas, gracias a un coste reducido por parte de los usuarios, acompañada de una política gubernamental que ha perseguido la piratería se ha conseguido disminuir la piratería a cifras increíblemente bajas.

El mundo editorial, que sigue pensando en adaptar viejos modelos de distribución a nuevos sistemas, no ha sabido adaptarse, buscando pingües beneficios en los nuevos modelos de negocio. Hay que recordar que tradicionalmente el 55% de los beneficios de un libro se lo llevan las distribuidoras, un 40% la editorial y el 5% restantes, en el mejor de los casos, puede ser para el autor. El mayor gasto en la edición de libros se producen en la impresión y en el almacenaje del stock, lógicamente ambos gastos se eliminan en la edición digital. Aún así el precio de los libros electrónicos apenas tienen una pequeña rebaja de precio con respecto a las ediciones en papel.

Autoedición

Una de las grandes ventajas a dado el libro electrónico es posibilidad de autoeditar sin demasiados gastos nuestros propios libros, creando un nuevo paradigma en la democratización de la edición de libros. Evidentemente, ya hemos hablado antes de la mala edición incluso en libros producidos por grandes editoriales y que se comercializan a nivel internacional. Con la autoedición estos problemas se acrecientan, no deja de ser una profesión realizada de forma amateur, pero mientras vemos que en el mundo de la música, los autores que se autoeditan se forman de una u otra forma en dicha autoedición, en el mundo de la literatura, no es así.

Tenemos herramientas que evidentemente facilitan la tarea, pero siempre hace falta una mínima (o gran) formación para poder autoeditar un libro. Unos conocimientos básicos de maquetación siempre son recomendables, aunque al ser una forma de lectura mucho más lineal (recordemos que no existen páginas como tal, ya que dependerá del usuario escoger una tipografía y un tamaño de letra adecuado a su visión, la edición no va por páginas como en un libro de papel, sino que se hace a texto corrido, más propio de una página web); también conviene tener algunos conocimientos de XML, lenguaje de etiquetado en el que se estructura la información de un libro electrónico, así como CSS para saber modificar los estilos de letra y alguna otra particularidad. La mayoría de los libros autoeditados nos encontramos con textos escritos en algún editor de texto (tipo Microsoft Word) y posteriormente pasado por un conversor de formatos para que nos convierta en algún formato de archivo propio de los libros electrónicos (como Calibre). Este último software, nos permitirá aun así de forma sencilla incluir todo tipo de metadatos e información adicional a nuestro libro electrónico.

En el mejor de los casos (que es lo que suele suceder a nivel profesional), se utiliza la misma maquetación que hemos desarrollado para papel, para ser exportada en edición digital, sin tener en cuenta las características propias del formato al que va destinado. Hay que tener en cuenta que cada medio tiene su propio lenguaje visual, y por tanto no siempre vale lo mismo para un medio que para otro.

Otro de los problemas que nos encontramos en un mundo editorial profesional, es la exportación ya no en formatos ePUB, sino directamente en PDF. El sistema PDF, es óptimo para mantener la estructura y maquetación de la edición impresa, pero es pésima para su lectura en dispositivos, ya que impide la ampliación de la letra o la modificación de los márgenes. Desde el punto de vista editorial, es lo más sencillo y barato ya que la misma maquetación diseñada para el medio impreso es el que se utiliza para la edición digital (aunque originalmente nunca está pensado para esta función). La gran ventaja de los PDFs es que se puede incluir todo tipo de contenido enriquecido, no solo hiperenlaces como el resto de formatos, sino que podemos añadir vídeos, interacciones e incluso juegos…

Estándar

Heidegger

S. XX

Heidegger

Imagen
Actualidad

El coronavirus y el decrecimiento

Siguiendo con mis impresiones sobre la crisis la Covid-19, hoy me gustaría centrarme en el decrecimiento. Quizás el máximo exponente actual de esta teoría sea el francés, Serge Latouche, aunque en España también contamos con Carlos Taibo. Aunque a lo largo de la historia podríamos tener grandes referentes como Henri David Thoreau o Lev Tolstoï.

Lo importante de esta teoría, muchas veces mal entendida, es insistir fuertemente en abandonar el objetivo del crecimiento por el crecimiento mismo. Esta claro que vamos a un ritmo de producción-consumo que el planeta no puede soportar, pero ante dicho imperativo ecosistemático, la humanidad solo ve como salida seguir produciendo y seguir consumiendo.

Si algo nos han demostrado estos meses metidos en casa, es que no necesitamos consumir al ritmo que lo hacíamos, que lo básico: la alimentación y salud tenemos suficiente para vivir, que nuestro ocio se puede basar en una buena lectura, en una buena película y en estar con nuestros seres queridos.

Quizás alguno o alguna ya se esté planteando en este punto de mi argumento, que si disfrutamos de una buena peli, es porque tenemos plataformas digitales que nos las suministran (es decir, las consumimos), o que si tenemos un buen libro es porque lo hemos comprado (es decir, lo consumimos) o por último si podemos estar conectados con nuestros seres queridos es por pagamos internet, electricidad, ordenadores o smartphones (es decir, lo consumimos).

Esto en sí, no es contradictorio con el decrecimiento, nadie dice que no haya que consumir… pero si hacerlo en la justa medida y en lo que realmente nos sea necesario a cada uno.

Lo que quizás no sea necesario, es comprarme esa camiseta tan chula que he visto al pasar por un escaparate, cuando tengo el armario lleno (cosa que ahora no podemos hacer y no nos pasa nada), o bien no estar pensando que me comería ese helado tan bueno que dan en no sé qué sitio de comida rápida, o quizás que necesito unas gafas de sol nuevas, porque tengo que ir a trabajar y las que tengo están algo viejas…

La idea es consumir menos y “vivir” más… pensar en esos ratos con un buen libro, esos ratos con un juego de mesa con familia o compañeros de piso, esos paseos que ahora nos permiten dar, en mi caso, con mi pareja… y todo eso sin gastar dinero.

El planeta parece que en estos meses se esta sanando, menos contaminación en las grandes ciudades, recuperación del cambio climático, etc… y eso gracias, en parte, a consumir menos. Pero del cambio climático y su relación con la Covid-19 hablaré otro día…

Estándar
Actualidad, S. XX

El abandono de la técnica V

Conclusiones

Según Ortega en La rebelión de las masas «Con más medios, más saber, más técnicas que nunca, resulta que el mundo actual va como el más desdichado que haya habido: puramente a la deriva.» (Ortega y Gasset, La rebelión de la masas 64). Cierto que aunque Ortega escribiera esto en la época de entreguerras con el comunismo instaurado ya en Rusia y el auge de los fascismos en Europa; y esté haciendo clara referencia a esta deriva, lo cierto que esta frase puede ser totalmente actual. Grandes peligros, que anunciaba Ortega en los inicios del siglo XX persiguen al hombre europeo actual, en los inicios del XXI. Volvemos a sufrir el auge de los populismos y de los extremos; el capitalismo y la globalización nos están llevando a un callejón sin salida, a un camino de no retorno, como continúa diciendo Ortega:

«… el tipo medio del actual hombre europeo posee un alma más sana y más fuerte que las del pasado siglo, pero mucho más simple.» (Ortega y Gasset, La rebelión de la masas 72).

Así Ortega califica al hombre actual como primitivo, lo civilizado es el mundo, pero el hombre-masa no lo es, se comporta en él como un hombre primitivo  en el cual cree que todo lo obtenido gracias a los avances técnicos es una «fruta espontánea de un árbol edénico» (Ortega y Gasset, La rebelión de la masas 92).

De esta visionaria forma describe Ortega su sociedad (y la nuestra), ya que, aunque siga habiendo hombres que capaces de realizar avances científicos y tecnológicos, la masa, el enjambre, continúa en un estado primitivo viviendo de los frutos que solo unos pocos cultivan.

Han parece de la misma opinión, es más importante hacernos un selfieo hacernos una foto de lo que vamos a comer, cuando vamos a un restaurante, que disfrutar de dicha comida, o del lugar en el que nos encontramos. Dejamos de compartir el momento con la gente que estamos, para hacerlo con los cientos de “amigos” que tenemos en las redes sociales.

Dejamos de disfrutar de una buena comida, de una buena conversación, disfrutar de un buen paseo por una ciudad desconocida; eso deja de tener importancia, por que lo importante es hacernos una foto y compartirla. Mañana nosotros no recordaremos ningún instante mágico, porque estuvimos ocupados haciendo fotos y compartiéndolas, y mis “amigos” tampoco recordarán la foto dentro de el caudal de información recibido a través de las redes. Ya nunca tendremos tiempo de ensimismarnos.

Vivimos en un enjambre lleno de ruido, en el que el capitalismo y la sociedad de consumo nos ha llevado a realizar acciones compulsivas,  que solo nos llevan de una forma u otra a consumir, consumir y consumir… da igual consumir en unos grandes almacenes, que consumir noticias, el exceso de información en medios de comunicación y redes sociales, banalizando cualquier tipo de contenido y vaciándolo por completo de su esencia. No hay una reflexión detrás de cada información que recibimos por los medios digitales, sólo un intento de demostrar dónde estamos y qué hacemos de demostrar nuestra individualidad, de exponernos pornográficamente delante de los demás pero paradójicamente (como a Ortega le gusta), desde el anonimato de nuestro ordenador.

Esto es lo que le preocupaba a Ortega, que usáramos la técnica, pero no nos ocupáramos de ella. Con los medios digitales y el ruido que producen será imposible aislarnos, ensimismarnos.

♦♦♦♦♦♦

Bibliografía

Arendt, Hannah. «Labor, trabajo y acción. Una conferencia (1957)». De la Historia a la acción.  México: Paidós, 2008, 89-171. Impreso.

Ferrater Mora, José. Diccionario de filosofía. Barcelona: Círculo de Lectores. 1991 (impreso).

Han, Byung-Chul. En el ejembre.Barcelona: Editorial Heder. 2014 (impreso).

Ortega y Gasset, José. «Ensimismamiento y alteración». Obras completas. Tomo V.Madrid: Revista de Occidente, 1964. 289-375. Impreso.

Ortega y Gasset, José. «Goethe desde dentro». Obras completas. Tomo II.Madrid: Revista de Occidente, 1963. 381-541. Impreso.

Ortega y Gasset, José. La rebelión de la masas. Barcelona: Ediciones Orbis. 1983 (impreso).

Ortega y Gasset, José. Meditaciones del Quijote.Madrid: Cátedra. 1995 (impreso).

 

 

Estándar
Actualidad, S. XX

El abandono de la técnica IV

Byung-Chul Han en su obra En el enjambre, nos recuerda como el verbo para referirse a la historia es actuar.

«Hannah Arendt entiende la acción como la capacidad de “poner un principio”, es decir el poder de hacer que comience algo completamente otro (diferente).» (Han 55).

Pero según el análisis del Han el hombre ya no actúa, solo teclea estamos ante un nuevo hombre, que no será ni homo faber, como proponía Ortega, ni homo ludens, como diría Huizinga,sino el un homo digitalis.

Las características de este nuevo homo digitalises vivir en un entorno rodeado de pequeñas pantallas, que manejamos con destreza con nuestros pulgares, atrofiando nuestras manos, que ya no tendrán la necesidad de fabricar, de actuar; él solamente querrá disfrutar. De las nuevas necesidades (digitales, no naturales) que surgen, el hombre no necesitará trabajar, de esta manera el trabajo se acerca al juego, sin posibilidad de distinción.

Esto enlazaría con lo que Ortega define como Gentlemen, es decir, el comportamiento que el hombre adopta durante breves momentos de la vida, que deja de abrumarle, y se dedica a un juego aplicado al resto de la vida (juego de lucha con el medio, en un medio inventado). Pero al querer jugar, no desea que le hagan trampas, ya que las trampas rompen las reglas del juego y por tanto el juego de ser tal. De este espíritu de no querer que nos hagan trampas durante el juego, sale el espíritu de justicia, en el que nos opondremos a que se rompan las reglas del juego.

Bien, ahora, el homo digitalis, al contrario que elGentlemenno distingue entre el juego y el trabajo, lo que hace que todo sea lo mismo, es decir se ha quitado del juego todo lo lúdico y lo ha convertido en trabajo, como nos recordará Han.

«Hoy, en efecto, estamos libres de las máquinas de la era industrial, que nos esclavizaban y nos explotaban, pero los aparatos digitales traen una nueva coacción, una nueva esclavitud.» (Han 59).

Ahora todo el tiempo es tiempo de trabajo. En la época industrial las máquinas se quedaban en la fábrica, y cuando salíamos de dicha fábrica era el tiempo del no trabajo. Ahora llevamos nuestro trabajo en el bolsillo, por lo que la coacción de estar hipercomunicados no te permite desconectar, no te permite ensimismarte.  Vivimos en la sociedad del rendimiento, dirá Han.

Ahora todos somos emprendedores y lo que se busca es aprovechar al máximo nuestro rendimiento, rendimiento laboral, físico, intelectual. Hemos pasado de una sociedad que se basaba en el “deber”; teníamos la obligación de trabajar para mantenernos, de ponernos vacunas para estar sanos, de ir al colegio para aprender, a una sociedad del “rendimiento”. La obligación sigue existiendo, pero de la obligación hemos pasado a hacerlo porque podemos, porque queremos hacerlo. El individualismo se empodera de las situaciones haciendo que nuestras acciones sean voluntarias, más eficientes, más rápidas… en definitiva mucho más productivas.

Pero sin perder esa disciplina que desde la industrialización se sometió a los trabajadores.

En la sociedad de la disciplina se busca el control, es una sociedad negativa desde el punto de vista del individuo, mientras que en la sociedad del rendimiento se busca el poder, con lo se convierte en una sociedad mucho más positiva. Yes we cano Just do itson eslóganes populares en la sociedad del rendimiento. ¡Tú puedes!, ¡hazlo! no nos plantean que nos cuestionemos la obediencia, solo que la asumamos y que intentemos llegar más lejos con ella. Ya no hacemos las cosas por que nos obliguen, sino porque queremos, lo cual es mucho mejor desde el punto de vista de la ordenación social.

Si no haces algo, no es porque no tengas oportunidades, no es porque tengas dificultades en la vida que te impidan prosperar, es porque no quieres, por que no has rendido lo suficiente. La fuerza de la voluntad es tú límite… y no hay otro.

En fin, hay que aprovechar al máximo nuestro rendimiento, si no adelgazamos es porque no queremos ir al gimnasio; si no tenemos trabajo es porque no buscamos nuestras oportunidad, no somos emprendedores; sino nos curamos de una enfermedad, es porque no hemos puesto los medios adecuados para hacerlo.

En  definitiva, somos los responsables de nuestras acciones y nuestros logros. Se hace al individuo responsable, y se exime a la sociedad y al estado de toda su interacción. Esto hace muy interesante el cambio de rumbo en el modelo de sociedad.

En La rebelión de la masas, Ortega nos habla de la de muchedumbre o de las aglomeraciones de gente, o de “lleno” que se lleva a cabo en Europa y todo ello lo define como una crisis tanto de la política, como de la cultura. La mayoría suplanta a la minoría.

«Hay un hecho que, para bien o para mal, es el más importante en la vida pública europea de la hora presente. Este hecho es el advenimiento de las masas al pleno poderío social. Como las masas, por definición, no deben ni pueden dirigir su ‣«propia existencia, y menos regentar la sociedad, quiere decirse que Europa sufre ahora la más grave crisis que a pueblos, naciones, culturas, cabe padecer. Esta crisis ha sobrevenido más de una vez en la historia. Su fisonomía y sus consecuencias son conocidas. También se conoce su nombre. Se llama la rebelión de las masas.» (Ortega y Gasset, La rebelión de la masas 39).

EL problema de dicho traslado de funciones se encuentra en que esa mayoría, esa masa, realmente no suele estar cualificada para tomar los espacios, mucho menos para tomar decisiones políticas.

En una mala lectura, muchas veces se hablado de que Ortega solo confiaba en las élites, especialmente preparadas y formadas para llevar a cabo las más altas funciones, pero el mismo es consciente de que dichas élites se dejan llevar por el hombre-masa, y que en su actualidad se estarían corrompiendo, poniendo como ejemplo el acceso de “intelectuales incualificados, incalificables y descalificados”. Mientras que en las clases populares puede encontrarse gente de verdadera valía. Así que en opinión de Ortega cada grupo social debería contar un grupo selecto de personas que los representara.

Lo cierto es que tras el concepto de hombre-masa nos encontramos una análisis antropológico del hombre del s. XX, en el que, con gran capacidad de análisis Ortega nos presenta a un ser conformista y mediocre que está a gusto con dicha mediocridad y por otro lado que reclama su derecho a ser así.

«Lo característico del momento es que el alma vulgar, sabiéndose vulgar, tiene el denuedo de afirmar el derecho de la vulgaridad y lo impone dondequiera.» (Ortega y Gasset, La rebelión de la masas 44).

Así Byung-Chul Han, retoma este concepto y lo actualiza denominando a la nueva masa, enjambre digital. Dicho enjambre no dista tanto del hombre-masa definido por Ortega, ya que ambos son individualidades aisladas, que podríamos decir que carecen de alma y espíritu. No hay un perfil propio, no hay masa en términos marxistas, pero si en términos orteguianos, ya que lo que hay muchas similitudes entre el enjambre de Han y la muchedumbre formada por el hombre-masa de Ortega.

En el homo digitalis prima el individualismo, quieren tener su identidad a toda costa, quieren ser un “alguien” pero anónimo. Vivimos en una sociedad narcisista, según Han. Una sociedad en el que abundan los Hikikomoris, término japonés  para definir a las personas que sufren un gran aislamiento y solo se relacionan a través de los medios digitales.

Las Redes Sociales son imprescindibles para apoyar este narcisismo. Instagram, facebook, twitter,etc… están pensadas para que podamos exponer nuestras opiniones, fabriquemos una imagen de nosotros mismos, tengamos un espejo en el que mirarnos… y con toda la información existente, terminemos ahogándonos.

Han nos habla del Síndrome del cansancio de la información, enfermedad que nos afecta ante el exceso de información, producida por cada uno de nosotros somos emisores, receptores, productores y al final consumidores de toda la información que generamos. Este fenómenos nos produce una parálisis de la capacidad analítica, es decir nuestra capacidad de pensamiento. No somos capaces de distinguir lo que nos es esencial de lo que no. Tenemos tanta información que no somos capaces de reducir las cosas a lo esencial.

Ahora mismo la información que nos ofrecen los medios digitales ha dejado de ser informativa y es deformativa, ya no es comunicativa sino acumulativa. Solo buscamos, seguimos e incluso espiamos aquello que nos representa, el mundo digital solo son modulaciones de uno mismo.

Estándar
Actualidad, S. XX

El abandono de la técnica III

El abandono de la técnica

Ortega y Gasset parte de la base de que los animales tienen instinto de conservación, pero esto no sería del todo cierto en el hombre, ya que el es el único animal que puede anular dicho instinto y desear morir. Así, el hombre que desea vivir tiene la necesidad de proporcionarse calor, alimento, defensas ante las amenazas.

«… el hombre quiere vivir y, porque  quiere vivir, cuando el frío amenaza con destruirle, el hombre siente la necesidad de evitar el frío y proporcionarse calor.» (Ortega y Gasset, Ensimismamiento y alteración 320).

Pero también es capaz de evadirse de dichas necesidades, ensimismarse. Retirarse de sus repertorios naturales, diría Ortega.

Por lo tanto el hombre tiene unas necesidades mínimas para no morir, pero la vida no significa estar, sino bienestar. Por lo tanto en los momentos de ensimismamiento aprovecha para elaborar técnicas que le permitan dicho bienestar, y así cubrir dichas necesidades con menos esfuerzo. Es decir, el bienestar implica la adaptación del medio, por parte del hombre, a su voluntad por medio de la técnica.

Por lo tanto, no hay hombre sin técnica; dicha técnica varía dependiendo de cuál y cuánta sea la idea de bienestar en cada momento; hay en todas las técnicas un torso común en el que se han ido acumulando sus descubrimientos.

Estas técnicas son aquellas a los que dedicamos un esfuerzo para:

  1. Asegurar la satisfacción de las necesidades.
  2. Lograr dicha satisfacción con un mínimo esfuerzo
  3. Creamos posibilidades nuevas, a través de nuevos objetos.

La técnica es el esfuerzo de ahorrar esfuerzo, nos dirá Ortega.

Pero el hombre está en el mundo, y este mundo nos ofrece ciertas posibilidades, así si analizamos bien lo que el mundo ofrece al hombre podríamos optar por tres perspectivas:

Que la naturaleza ofreciera todo tipo de facilidades al hombre, lo cual implicaría que el hombre carecería de cualquier necesidad; o bien podría ser que el mundo ofreciera todo tipo de oposición al hombre, por lo tanto la hombre le resultaría imposible subsistir; por último que el hombre encontrara una red de facilidades y dificultades que le proporcionarán los elementos indispensables para su subsistencia pero partiendo de su raciocinio para elaborar instrumentos que le permitan dicho bienestar. De esta manera podemos pensar que el mundo es para cada hombre y época algo bien distinto.

«Ese mundo o circunstancia en que me encuentro sumido no es solo el paisaje que me rodea, sino también mi cuerpo y también mi alma. Yo no soy mi cuerpo;me encuentro con él y con él tengo que vivir, sea sano, sea enfermo,pero tampoco soy mi alma: también me encuentro con ella y tengoque usar de ella para vivir, aunque a veces me sirva mal porquetiene poca voluntad o ninguna memoria. Cuerpo y alma son cosas,y yo no soy una cosa, sino un drama, una lucha por llegar a serlo que tengo que ser.» (Ortega y Gasset, Ensimismamiento y alteración 339).

Así el hombre debe autofabricarse, es decir, hacerse a sí mismo. Tiene que producir, esforzarse en conseguir lo que no haya de forma natural. De esta manera podemos entender la historia como una serie de observaciones consecutivas que el hombre ha realizado para poder producir todo aquello que el mundo nos permite hacer.

La técnica es la reforma de la naturaleza. Reformar la naturaleza es la finalidad del hombre para conseguir su bienestar, aprovechar la facilidades que el mundo ofrece para vencer las dificultades, que al fin y al cabo es lo que le proporcionará la felicidad. Pero claro como ya hemos explicado antes el mundo es algo distinto para cada humano dependiendo de la época y el lugar y no todos tenemos las mismas necesidades, nunca se tendrán las mismas necesidades en una yurta en mitad de Mongolia, que en el Madrid de 2020. Como dice el propio Ortega «No es verosímil que invente el automóvil este hombre que no quieremoverse.» (Ortega y Gasset, Ensimismamiento y alteración 347).

Podemos ver claramente como la técnica ha pasado por distintos estadios. Para saber cuales son estos estadios hay que atender a la relación Técnica-Hombre.

  1. Técnica del azar
  2. Técnica del artesano
  3. Técnica del técnico

Técnica del azar

La pre-técnica es propia del hombre primitivo o del salvaje actual. Él ignora la técnica como tal técnica:

  1. El repertorio con el cuenta es escaso. El primitivo es casi un animal. Desconoce el carácter esencial de la técnica.
  2. La sencillez de la técnica que han alcanzado hace que todos sean capaces de elaborarlo.
  3. No cobra conciencia de la técnica o de la invención. El primitivo no sabe que puede inventar, es la solución la que le busca a él.

No se siente homo-faber funciona por ensayo y error.

Técnica del artesano

  1. Han crecido los repertorios, pero la base sobre lo que el hombre se apoya aún es natural. Ya no los puede ejercitar todo el mundo, es preciso que sean ciertas personas las que se encarguen de ello: los artesanos. Aún no se sabe que hay técnica, pero sí personas que se dedican a ello: técnica-hombres.
  2. El modo de adquisición de las técnicas, no favorece a esta como una función genérica e ilimitada.
  3. El inventor solo produce instrumentos, no es capaz de hacer máquinas.
  4. Toda técnica consiste en dos cosas:
    1. Invención de un plan de actividades.
    2. La ejecución de dicho plan.

Técnica del técnico

El hombre por fin se da cuenta de que la técnica no es un azar. Tiene conciencia de que la técnica es ilimitada, y hace que el hombre, puesto a vivir de fe en la técnica y solo en ella, se le vacíe la vida.

  1. La técnica integra la vida actual. El hombre no puede vivir sin la técnica.
    «—el hecho de que hoy puedan vivir bien tres veces y media más de hombres en el mismo espacio en que antes malvivían tres veces y media menos—.» (Ortega y Gasset, Ensimismamiento y alteración 367).

El hombre se encuentra rodeado de una cantidad fabulosa de objetos y procedimientos creados por la técnica que forman el primer paisaje artificial tupido que oculta la naturaleza primaria tras él.

  1. El otro rasgo que lleva al hombre a descubrir el carácter genuino de su propia técnica es el tránsito del mero instrumento a la máquina.
  2. El técnico (el ingeniero) y el obrero (antes el artesano), se separan. El ingeniero antes de inventar sabe que puede inventar. El tecnicismo es solo el método intelectual que opera en la creación técnica. Sin él no hay técnica, pero con él solo tampoco la hay.

♦♦♦♦♦♦♦

El tecnicismo moderno, busca los medios que le hace que logren los resultados que quieren obtener.

El temor de Ortega es que nos acostumbráramos tanto a la técnica y sus avances que pensásemos que siempre había estado ahí, que pensáramos que formaba parte del paisaje como el resto de repertorios que nos ofrece la naturaleza, de esta forma, creeríamos que la naturaleza es lo que tenemos ahora y que nos ofrece todo aquello que necesitamos sin ningún tipo de esfuerzo.

Esto podría tener varias consecuencia, como que dejáramos de producir nuevas técnicas ¿para qué, si ya tenemos todo lo que necesitamos? o que perdamos el poder de ensimismarnos, ya que ese ensimismamiento es el necesario para pensar en soluciones ante nuevos problemas o nuevos retos.

Esto implicaría perder la esencia del hombre, recordemos que para Ortega el hombre es productivo, somos técnica y gracias a ella es por la que tenemos cierto bienestar. Si perdemos dicha necesidad, perderemos nuestro bienestar y por tanto la capacidad de ser felices.

Perderíamos la capacidad de acción que diría Hannah Arendt en su distinción entre labor, trabajo y acción. Para Arendt la acción sería esa interferencia entre humanos a la hora realizar cualquier trabajo o labor.

Cuando cualquier persona realiza una labor, es decir alguna función indispensable para producir los bienes necesarios para la subsistencia; o bien un trabajo, que ya no sería para cubrir las necesidades básicas, sino, que su función estaría en fabricar objetos de uso, objetos artificiales creados a partir de lo que la naturaleza nos ofrece, lo hace en un mundo donde otros ya están presentes y en el que debemos relacionarnos con otros humanos. Así la acción implicaría dichas relaciones, las cuales producen la historia. Así los procesos de la acción no son impredecibles, son también irreversibles como comenta Arendt, por que no son producto de una persona, sino que forman parte de un proceso en el que interviene la humanidad.

De esta manera vemos como Arendt coincide con Ortega en como la historia no es otra cosa que la consecución de acciones (innovaciones técnicas diría Ortega), que permiten el avance del hombre frente al mundo o naturaleza.

Estándar
Actualidad, S. XX

El abandono de la técnica II

Dice Ortega:

«…se encuentra el hombre rodeado de una gran cantidad fabulosa de objetos y procedimientos creados por la técnica que forman un primer paisaje artificial tan tupido que oculta la naturaleza primaria tras él, tenderá a creer que, como está, todo está ahí por sí mismo: que el automóvil y la aspirina no son cosas que hay que fabricar, sino cosas, como la piedra o la planta, que son dadas al hombre sin previo esfuerzo de éste. Es decir, que puede llegar a perder la conciencia de la técnica y de las condiciones, por ejemplo, morales en las que ésta se produce, volviendo, como el primitivo, a no ver en ella sino dones naturales que se tienen desde luego y no reclaman esforzado sostenimiento.» (Ortega y Gasset, Ensimismamiento y alteración 368)

En la sociedad actual, ésta pérdida de conciencia de la técnica es evidente. Nos hemos vuelto primitivos en el sentido orteguiano. Tenemos una serie de recursos, que aunque fabricados, no sabemos ni quién, ni cuando los fabricó. Están ahí como las manzanas de un árbol, las cuales cuando tengo hambre, cojo.

Pero antes de comenzar a desarrollar como hemos llegado hasta este punto, veamos cómo llega Ortega a alertarnos de esta posibilidad. En su libro Ensimismamiento y alteración nos hace una Meditación sobre la técnica en la que nos desarrolla parte de su pensamiento antropológico, que posteriormente el filósofo Javier Marías daría el nombre de la Escuela de Madrid (aunque el propio filósofo aclara que  ni era una Escuela ni estaba reducida a Madrid).

Dicho pensamiento tiene como característica estudiar al hombre en un lugar y tiempo determinados, ya que partimos de la premisa orteguiana de que el hombre es él y su circunstancia, teniendo en cuenta que dicha circunstancia es el lugar en el que vive, el tiempo en el que vive y todo aquello que le afecta como hombre, y como bien termina la famosa frase, … si lo la salva a ella, no se salva él. Así el pensamiento antropológico orteguiano se le lleva a estudiar al hombre, realizando un análisis de la realidad radical de hombre, desde su perspectiva, para conocer su verdadera realidad, lo que Ortega llamaría razón vital o raciovitalismo para mejorar España (y su relación con Europa) y así salvarla.

Estos argumentos orteguianos siguen totalmente vigentes y parece que los mismos problemas que le preocupaban a él a principios del s. XX, nos siguen afectando de la misma manera casi cien años después. Existen ciertos paralelismos entre los conceptos de hombre-masa, expuestos por Ortega, y el de enjambre, de Byung-Chul Han.

Este autor coreano-alemán disecciona la sociedad actual como en su momento hiciera Ortega, actualizando los argumentos a las circunstancias actuales, vemos que los malos augurios del autor español se han cumplido.

Estándar