A Spinoza muchos le consideran el padre del ateísmo en Occidente, y probablemente sea cierto… ¡o no!

Teniendo en cuenta la época en la que le tocó vivir es muy difícil que alguien se desligara de la idea de Dios. Quizás el que más se aproximó fue él, pero aun así me cuesta creer que que sus principios panteistas fueran un alejamiento de Dios. Pero vayamos por partes…

De tradición judía, le excomulgaron por sus ideas transgresoras y coqueteó con el catolicismo. Lo cierto es que se podría decir que más que no creer en Dios, no creía en la religión. Él creía en una fuerza superior, que era la que ordenaba las cosas del mundo. Pero esa idea de Dios era panteísta (realmente Dios estaba en todas las cosas, en todas partes… en la naturaleza), y precisamente por usar un concepto tan amplio de Dios llevó a sus coetáneos a tacharle de lo que no era.

No hay que olvidar que tenemos en Spinoza uno de los representantes más importantes de la tradición racionalista de la filosofía, en la que conocemos las cosas a través de la razón (y no de los sentidos como afirman los empiristas). Los racionalistas parten todos del concepto de sustancia (la sustancia es aquello que no necesita otra cosa para ser explicada). Es decir partimos de un primer concepto que no nos lo da los sentidos, sino la razón y que partimos que es cierto.

De esta forma en función de filósofo del que hablemos tendremos distintas categorías de sustancias (para Descartes eran tres), Spinoza en un ejercicio de simplificación la reduce a una. Esta sustancia es Dios, pero como principio que no necesita de ninguna otra explicación (ni causa para existir). Pero para no liarse con otras sustancias, tenemos que que tiene que dar una explicación a la materia… al alma… Spinoza dice que la sustancia primera (Dios) está en todas las cosas, en todas partes, así que forma parte de nuestra alma, de nuestro cuerpo, etc…

Bueno no sé si esto es un poco lío, desde luego su concepto de Dios es más amplio y más inteligente o racional que se había dado hasta su época, pero me parece un poco arriesgado afirmar que pudo ser el primer ateo.

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Cita Marcuse

7 marzo 2018

La libre elección de amos, no suprime ni a los amos, ni a los esclavos.

Segun Byung-Chul Han vivimos en la sociedad del rendimiento. Ahora todos somos emprendedores y lo que se busca es aprovechar al máximo nuestro rendimiento, rendimiento laboral, físico, intelectual… Hemos pasado de una sociedad que se basaba en el “deber”; teníamos la obligación de trabajar para mantenernos, de ponernos vacunas para estar sanos, de ir al colegio para para aprender… ahora lo que tenemos es que darle una vuelta de tuerca, la obligación sigue existiendo, pero de el deber hemos pasado a hacerlo porque podemos, porque queremos hacerlo. El individualismo se empodera de las situaciones haciendo que nuestras acciones sean voluntarias, más eficientes, más rápidas… en definitiva mucho más productivas.

Pero sin perder esa disciplina que desde la industrialización se sometió a los trabajadores.

En la sociedad de la disciplina se busca el control, es una sociedad negativa desde el punto de vista del individuo, mientras que en la sociedad del rendimiento se busca el poder, con lo se convierte en una sociedad mucho más positiva. Yes we can o Just do it son eslóganes populares en la sociedad del rendimiento… Tú puedes, hazlo… no nos plantean que nos cuestionemos la obediencia, solo que la asumamos y que intentemos llegar más lejos con ella. Ya no hacemos las cosas por que nos obliguen, sino porque queremos, lo cual es mucho mejor desde el punto de vista de la ordenación social.

Si no haces algo, no es porque no tengas oportunidades, no es porque tengas dificultades en la vida que te impidan prosperar, es porque no quieres, por que no has rendido lo suficiente. La fuerza de la voluntad es tú límite… y no hay otro.

En fin, hay que aprovechar al máximo nuestro rendimiento… si no adelgazamos es porque no queremos ir al gimnasio, si no tenemos trabajo es porque no buscamos nuestras oportunidad, no somos emprendedores, sino nos curamos de una enfermedad, es porque no hemos puesto los medios adecuados para hacerlo…

En  definitiva, somos los responsables de nuestras acciones y nuestros logros. Se hace al individuo responsable, y se exime a la sociedad y al estado de toda su interacción. Esto hace muy interesante el cambio de rumbo en el modelo de sociedad.

Otra vez Tabú

7 febrero 2018

Este programa se está convirtiendo en un imprescindible en mi programación televisiva.

La nueva temporada (la segunda parte de la segunda temporada), trata sobre el machismo.

Retratando todos los puntos de vista, pero desde una posición evidentemente (y lógica) parcial, va haciendo un recorrido por todas sus variantes: micromachismos, mujeres maltratadas, hombres maltratadores… Con cada una de estas variantes, nos muestra una sociedad, que lejos de acabar, con una de las mayores lacras de la sociedad, hace más que evidente, que aún nos queda mucho camino por recorrer.

Como dice el chiste yo no me considero pesimista… solo soy un optimista bien informado. Digo esto, porque últimamente me he visto, en más de una ocasión, solo, defiendo un postura poco esperanzadora para el planeta.

Parece ser que la mayoría de las personas con las que trato consideran que tarde o temprano, la mayor parte de la humanidad será consciente de la vida limitada del planeta y se pondrá a trabajar en ello, para solucionarlo de alguna forma.

Me gustaría compartir esta opinión pero parece que los hechos indican todo lo contrario. La contaminación y la explotación de los recursos naturales del planeta han crecido de una forma exponencial en los años del s XX y primeros años s XXI. Como me digo me limito a remitir a los hechos. Después de la cumbre de Kioto, se establecieron unos límites y unas cuotas, a lo que los países más ricos y contaminantes o bien no han hecho caso o bien se han dedicado a comprar su cuota a países pobres. En la última cumbre sobre el clima paises como EEUU decidieron por suscribir los acuerdos.

Sinceramente creo que a “los poderosos” (sean presidentes o grandes empresarios o corporaciones secretas… lo que cada uno prefiera), le trae sin cuidado la destrucción del planeta, sólo piensan en un beneficio cortoplacista, y que quizás, si hay un cataclismo ellos serán los que tendrán el dinero para huir a otro planeta o bien para sacar provecho de la nueva situación que se produzca y que poco más importará lo que le pase al resto de la humanidad.

Lo que soy consciente, es que la peor parte la llevaremos la amada clase media, a los que nos falta instinto de supervivencia (que las clases bajas, si poseen); y nos sobran escrúpulos (que la clase dominante ha demostrado no tener).

Probablemente, dicho cataclismo, no creo que acabe con la humanidad… pero si considero que será el fin de la civilización occidental… ya cayeron grandes civilizaciones y culturas (Egipto, Grecia, Imperio Romano, Aztecas, Incas…), y la occidental tal como la entendemos actualmente no creo que le quede mucho.

A william Morris le tocó vivir la revolución industrial, la cual tuvo gran impacto en la Gran Bretaña de principios del siglo XIX.

Le tocó sufrir por un lado los estragos que dicha revolución hizo en las clases bajas, con el clasismo de la época victoriana de la alta burguesía británica.

Con profundas convicciones sociales, veía como la deshumanización del trabajo, llevada a cabo por la fábricas y el producto efectuado no satisfacía a nadie ni a los productores (mano de obra semi esclava), ni a los consumidores (quizás sólo a los empresarios que veían aumentar sus cuentas bancarias).

Así que él apostó por el “placer del trabajo”. Ni más, ni menos que trabajar por placer, hacer obras artesanales, con las cuales el productor, se sintiera orgulloso de su trabajo y incluso las personas que utilizaran dichas piezas de artesanía, estuvieran también satisfechas de lucir esas pequeñas obras de arte.

La idea de William Morris era hacer a la gente feliz, y pensó que desde el diseño, las personas disfrutarían de las cosas del día a día… papel pintado en sus hogares, lámparas, sillas, cómodas…

Está idea se pervirtió totalmente a mediados del siglo XX, cuando se empezó a emplear el diseño como una manera de crear la obsolescencia de los objetos, ya que un año a otro, los objetos eran renovados desde el exterior, y aunque la funcionalidad siguiera siendo la misma, la sociedad de consumo, hizo que estuvieramos que estár a la moda… no valía con tener un sofá, sino que esté había que renovarlo cada poco tiempo para estar a la moda y seguir las tendencias de las revistas.

La idea de Morris era más simple un su época. Sólo era tener objetos bellos que nos hicieran la vista más agradable y así hacernos más felices.  

Recientemente la Fundación Juan March realizó la exposición:William Morris y compañía: el movimiento Arts&Crafts en Gran Bretaña.

Nicholas Nixon

20 diciembre 2017

La fotografía de Nicholas Nixon, es esas que no sólo refleja meras imágenes; es más bien una fotografía reflexiva, ese tipo de fotos que nos cuentan historias, que nos habla de los personajes a los que retrata. Podríamos clasificarla de una fotografía “ontológica” más que “antológica”.

Desde mi punto de vista hay tres series impresionantes a destacar:

Las fotos de ancianos en residencias, en los que nos muestra la desesperación, el cansancio, los recuerdos de una vida pasada reflejada en sus rostros.

En Personas con SIDA vemos una serie de retratos tomados a lo largo del tiempo (de una a semana a un mes), la evolución de la enfermedad, la degeneración de los cuerpos, su vida cotidiana. Fotos tomadas cuando aún casi no se sabía nada de la enfermedad y todavía estaba estigmatizada como un mal que solo afectaba a yonquis, putas y maricones. Estas fotos sin ser tomadas de forma reivindicativa, si nos muestran el lado humano de  dicha enfermedad, convirtiéndose en la mejor defensa de un colectivo denostado por la sociedad.

Por último el la serie de “Las hermanas Brown” que año tras año, van repitiendo la misma foto, mostrándonos el paso del tiempo, las ilusiones, las tristezas que van haciendo mella en las mismas personas.

Todo ellos sin desmerecer otras fotos como las mostradas en Parejas o en las fotos familiares o incluso en los retratos que ha hecho a lo largo de su carrera.

Tabú y la banalidad del mal

29 noviembre 2017

La segunda temporada de Tabú, programa escrito y dirigido por Jon Sistiaga, trata sobre el MAL, su origen, sus causas e incluso sus consecuencias. A lo largo de los cuatro capítulos va entrevistando a psicólogos, científicos, abogados, criminales o curas.

Parece según la mayoría de los científicos que el mal, forma parte de un compendio en el que intervienen factores psicológicos, sociales, familiares y cierta parte genéticos.

Pero, independiente de cuales sean las causas, hay dos cosas a destacar en el programa que llamaron mi atención.

Primera: La mayoría de los psicópatas, realmente, no van matando gente por la calle, sino que ocupan puestos de muchas responsabilidad en grandes corporaciones. Así se comprende como los grandes responsables, de estas grandes empresas, son incapaces de empatizar con el resto de los trabajadores, ni con ninguna persona en general.

Teniendo en cuenta este factor, se comprende como el capitalismo, representado precisamente por estas grandes empresas son incapaces de entender al resto de los humanos. Al final, esto implica, el porque al neoliberalismo (ejercido por unos empresarios psicópatas, incapaces de empatizar con nada) le da lo mismo que haya pobres, que la gente se muera de hambre o que el planeta se destruya… a cambio de obtener sus beneficios.

Segunda: Sobre la banalidad del mal, teoría expuesta por Hannah Arendt, (a la cual ya dedique una viñeta de Filosofía de Barra), desde mi punto de vista, se queda corta. En el último capítulo entrevista a un general argentino, de la época de Videla, el cual, sin remordimiento ninguno, y aduciendo que él no tubo ninguna responsabilidad y que solo obedecía ordenes… torturó y asesinó a montón de personas.

La indiferencia mostrada por este personaje, muestra como el mal, esta presente en las personas… y que no hay ninguna banalidad en ella. Hay personas que ejercen el mal, con conocimiento y sin arrepentimiento, y esto será siempre injustificable, se vea como se vea.

 

Merlí

15 noviembre 2017

Es una serie catalana, cuyo protagonista es un profesor de filosofía de instituto. La serie se puede calificar dentro, de las series juveniles de instituto, pero con la particularidad que en todos los capítulos dan un par de pinceladas de algún filósofo.

Como curiosidad destacar que no sólo se ciñen a los filósofos más habituales como Aristóteles, Nietzsche o Marx, sino que también habla de filósofos de mediados del s.XX y quizás algo menos conocidos, como Guy Debord (analizando superficialmente teorías como La sociedad del Espectáculo), o mucho más actuales como Zizek y su concepto de ecología; o por ejemplo no perder la oportunidad para dedicar un capítulo a la filosofía Queer a través de Judith Butler.

Luis Estrada

1 noviembre 2017

Las películas de Luis Estrada, serían dignas de ser analizadas una a una… pero para no aburrir a los lectores con los detalles, y dado que, el visionado cine mexicano, debe realmente minoritario en España, dedicaré una entrada global.

Un cine valiente y comprometido, con una clara visión sobre la justicia social, tema y lema que se va repitiendo en sus películas.

Un par de detalles…

La ley de Herodes, trata ampliamente sobre la corrupción política y las injusticias sociales, con un irónico sentido del humor, nos muestra como el alcalde de un pequeño municipio poco a poco se va viendo inmerso en todas las corruptelas municipales (al principio sin quererlo) y al final disfrutando de todos sus beneficios… la película se resume con el refrán del que viene su título: ¡Te tocó la ley de Herodes, o te chingas o te jodes!

En Un mundo maravilloso, parece un ingenioso y crítico remake de Juan Nadie, en un modélico México, sin pobres… uno de ellos se ve envuelto en una curiosa intriga entre  distintos poderes (periodístico, político e incluso religioso…)

Si tenéis oportunidad, no dejéis de ver ninguna de sus películas… comedias, interesantes y que no dejarán a nadie indeferente… y sobre todo, nos harán pensar.