Segun Byung-Chul Han vivimos en la sociedad del rendimiento. Ahora todos somos emprendedores y lo que se busca es aprovechar al máximo nuestro rendimiento, rendimiento laboral, físico, intelectual… Hemos pasado de una sociedad que se basaba en el “deber”; teníamos la obligación de trabajar para mantenernos, de ponernos vacunas para estar sanos, de ir al colegio para para aprender… ahora lo que tenemos es que darle una vuelta de tuerca, la obligación sigue existiendo, pero de el deber hemos pasado a hacerlo porque podemos, porque queremos hacerlo. El individualismo se empodera de las situaciones haciendo que nuestras acciones sean voluntarias, más eficientes, más rápidas… en definitiva mucho más productivas.

Pero sin perder esa disciplina que desde la industrialización se sometió a los trabajadores.

En la sociedad de la disciplina se busca el control, es una sociedad negativa desde el punto de vista del individuo, mientras que en la sociedad del rendimiento se busca el poder, con lo se convierte en una sociedad mucho más positiva. Yes we can o Just do it son eslóganes populares en la sociedad del rendimiento… Tú puedes, hazlo… no nos plantean que nos cuestionemos la obediencia, solo que la asumamos y que intentemos llegar más lejos con ella. Ya no hacemos las cosas por que nos obliguen, sino porque queremos, lo cual es mucho mejor desde el punto de vista de la ordenación social.

Si no haces algo, no es porque no tengas oportunidades, no es porque tengas dificultades en la vida que te impidan prosperar, es porque no quieres, por que no has rendido lo suficiente. La fuerza de la voluntad es tú límite… y no hay otro.

En fin, hay que aprovechar al máximo nuestro rendimiento… si no adelgazamos es porque no queremos ir al gimnasio, si no tenemos trabajo es porque no buscamos nuestras oportunidad, no somos emprendedores, sino nos curamos de una enfermedad, es porque no hemos puesto los medios adecuados para hacerlo…

En  definitiva, somos los responsables de nuestras acciones y nuestros logros. Se hace al individuo responsable, y se exime a la sociedad y al estado de toda su interacción. Esto hace muy interesante el cambio de rumbo en el modelo de sociedad.

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Otra vez Tabú

7 febrero 2018

Este programa se está convirtiendo en un imprescindible en mi programación televisiva.

La nueva temporada (la segunda parte de la segunda temporada), trata sobre el machismo.

Retratando todos los puntos de vista, pero desde una posición evidentemente (y lógica) parcial, va haciendo un recorrido por todas sus variantes: micromachismos, mujeres maltratadas, hombres maltratadores… Con cada una de estas variantes, nos muestra una sociedad, que lejos de acabar, con una de las mayores lacras de la sociedad, hace más que evidente, que aún nos queda mucho camino por recorrer.

Como dice el chiste yo no me considero pesimista… solo soy un optimista bien informado. Digo esto, porque últimamente me he visto, en más de una ocasión, solo, defiendo un postura poco esperanzadora para el planeta.

Parece ser que la mayoría de las personas con las que trato consideran que tarde o temprano, la mayor parte de la humanidad será consciente de la vida limitada del planeta y se pondrá a trabajar en ello, para solucionarlo de alguna forma.

Me gustaría compartir esta opinión pero parece que los hechos indican todo lo contrario. La contaminación y la explotación de los recursos naturales del planeta han crecido de una forma exponencial en los años del s XX y primeros años s XXI. Como me digo me limito a remitir a los hechos. Después de la cumbre de Kioto, se establecieron unos límites y unas cuotas, a lo que los países más ricos y contaminantes o bien no han hecho caso o bien se han dedicado a comprar su cuota a países pobres. En la última cumbre sobre el clima paises como EEUU decidieron por suscribir los acuerdos.

Sinceramente creo que a “los poderosos” (sean presidentes o grandes empresarios o corporaciones secretas… lo que cada uno prefiera), le trae sin cuidado la destrucción del planeta, sólo piensan en un beneficio cortoplacista, y que quizás, si hay un cataclismo ellos serán los que tendrán el dinero para huir a otro planeta o bien para sacar provecho de la nueva situación que se produzca y que poco más importará lo que le pase al resto de la humanidad.

Lo que soy consciente, es que la peor parte la llevaremos la amada clase media, a los que nos falta instinto de supervivencia (que las clases bajas, si poseen); y nos sobran escrúpulos (que la clase dominante ha demostrado no tener).

Probablemente, dicho cataclismo, no creo que acabe con la humanidad… pero si considero que será el fin de la civilización occidental… ya cayeron grandes civilizaciones y culturas (Egipto, Grecia, Imperio Romano, Aztecas, Incas…), y la occidental tal como la entendemos actualmente no creo que le quede mucho.

Tabú y la banalidad del mal

29 noviembre 2017

La segunda temporada de Tabú, programa escrito y dirigido por Jon Sistiaga, trata sobre el MAL, su origen, sus causas e incluso sus consecuencias. A lo largo de los cuatro capítulos va entrevistando a psicólogos, científicos, abogados, criminales o curas.

Parece según la mayoría de los científicos que el mal, forma parte de un compendio en el que intervienen factores psicológicos, sociales, familiares y cierta parte genéticos.

Pero, independiente de cuales sean las causas, hay dos cosas a destacar en el programa que llamaron mi atención.

Primera: La mayoría de los psicópatas, realmente, no van matando gente por la calle, sino que ocupan puestos de muchas responsabilidad en grandes corporaciones. Así se comprende como los grandes responsables, de estas grandes empresas, son incapaces de empatizar con el resto de los trabajadores, ni con ninguna persona en general.

Teniendo en cuenta este factor, se comprende como el capitalismo, representado precisamente por estas grandes empresas son incapaces de entender al resto de los humanos. Al final, esto implica, el porque al neoliberalismo (ejercido por unos empresarios psicópatas, incapaces de empatizar con nada) le da lo mismo que haya pobres, que la gente se muera de hambre o que el planeta se destruya… a cambio de obtener sus beneficios.

Segunda: Sobre la banalidad del mal, teoría expuesta por Hannah Arendt, (a la cual ya dedique una viñeta de Filosofía de Barra), desde mi punto de vista, se queda corta. En el último capítulo entrevista a un general argentino, de la época de Videla, el cual, sin remordimiento ninguno, y aduciendo que él no tubo ninguna responsabilidad y que solo obedecía ordenes… torturó y asesinó a montón de personas.

La indiferencia mostrada por este personaje, muestra como el mal, esta presente en las personas… y que no hay ninguna banalidad en ella. Hay personas que ejercen el mal, con conocimiento y sin arrepentimiento, y esto será siempre injustificable, se vea como se vea.

 

Merlí

15 noviembre 2017

Es una serie catalana, cuyo protagonista es un profesor de filosofía de instituto. La serie se puede calificar dentro, de las series juveniles de instituto, pero con la particularidad que en todos los capítulos dan un par de pinceladas de algún filósofo.

Como curiosidad destacar que no sólo se ciñen a los filósofos más habituales como Aristóteles, Nietzsche o Marx, sino que también habla de filósofos de mediados del s.XX y quizás algo menos conocidos, como Guy Debord (analizando superficialmente teorías como La sociedad del Espectáculo), o mucho más actuales como Zizek y su concepto de ecología; o por ejemplo no perder la oportunidad para dedicar un capítulo a la filosofía Queer a través de Judith Butler.

Luis Estrada

1 noviembre 2017

Las películas de Luis Estrada, serían dignas de ser analizadas una a una… pero para no aburrir a los lectores con los detalles, y dado que, el visionado cine mexicano, debe realmente minoritario en España, dedicaré una entrada global.

Un cine valiente y comprometido, con una clara visión sobre la justicia social, tema y lema que se va repitiendo en sus películas.

Un par de detalles…

La ley de Herodes, trata ampliamente sobre la corrupción política y las injusticias sociales, con un irónico sentido del humor, nos muestra como el alcalde de un pequeño municipio poco a poco se va viendo inmerso en todas las corruptelas municipales (al principio sin quererlo) y al final disfrutando de todos sus beneficios… la película se resume con el refrán del que viene su título: ¡Te tocó la ley de Herodes, o te chingas o te jodes!

En Un mundo maravilloso, parece un ingenioso y crítico remake de Juan Nadie, en un modélico México, sin pobres… uno de ellos se ve envuelto en una curiosa intriga entre  distintos poderes (periodístico, político e incluso religioso…)

Si tenéis oportunidad, no dejéis de ver ninguna de sus películas… comedias, interesantes y que no dejarán a nadie indeferente… y sobre todo, nos harán pensar.

Contra el tiempo

4 octubre 2017

Contra el tiempo, Filosofía práctica del instante es un libro de Luciano Concheiro, podría ser un libro escrito por mi… por lo menos en su análisis de la sociedad actual.

Ya he dedicado varias entradas a analizar como la sociedad capitalista, nos lleva un estilo de vida trepidante. Al igual nos vemos obligados a consumir productos de mercado, bien por moda, bien por obsolescencia programada o bien por mantener un estatus social; poco a poco nos vemos obligados a consumir también nuestra vida a este mismo ritmo, así que debemos tomar ingentes dosis de café para trabajar al ritmo que se nos requiere; o tomar drogas para aguantar el ritmo de nuestra diversión; como también debemos ingerir pastillas para dormir, cuando así lo necesitemos. Las noticias nos enteramos a través de Twitter (del cual nos quedamos con el titular), retuiteamos a velocidad de vertigo, para olvidarlo con la misma velocidad.

Dicha velocidad de consumo, según el autor, nos despoja de nuestra misma existencia. No tenemos tiempo de sentir, de reflexionar sobre nuestra propia vida, de ser nosotros mismos.

¿Qué propone él? Una filosofía práctica del instante. Vivir cada pequeño instante como eternidad.

Todos tenemos una percepción relativa del tiempo, en el que cuando estamos disfrutando de algo, este tiempo parece que pasa volando. Bien, lo que se propone, es que, en lugar de luchar contra la velocidad, contra el consumismo con una desaceleración de la vida, lo cual sería imposible; deberíamos tomar consciencia de esos instantes para hacerlos eternos y así en lugar de frenar y salir despedidos por la inercia, tomar el control de nuestro tiempo.

¡Vámonos, Bárbara!

20 septiembre 2017

Película atrevida y en cierta forma transgresora, dirigida por Cecilia Bartolomé con Amparo Soler Leal, Cristina Álvarez, Iván Tubau, Julieta Serrano de 1978. Tenemos que situar la película en un contexto histórico en España, en que todavía faltarían al menos 2 o 3 años para legalización del divorcio.

Durante la película observamos a un grupo de mujeres empoderadas, que no se amedrentan ante nada y son capaces de tomar las riendas de sus vidas, cueste lo que cueste.

Con testimonios de mujeres, realmente desgarradores (como la escena del autobús), mostrando la sociedad machista en la que se vivía (y de la que aun por desgracia quedan demasiadas reminiscencias).

Una gran película feminista y femenina, que no pasa de moda.

La fe y el ateísmo

4 noviembre 2015

La fe es un libro, del siempre interesantísimo, Armando Palacio Valdés. En su día conocí a este autor, gracias a que en mi trabajo editamos Tristán o el pesimismo (me imagino que estará descatalogado), una especie de réplica de Cándido o el optimismo de Voltaire.

También es excelente la adaptación que hace Rafael Gil en 1947 con Amparo Rivelles y Rafael Durán como protagonistas, con los que volvía a trabajar después de haberlo hecho en otra gran película del cine patrio como es El Clavo (1944) o en Eloisa está debajo de un almendro (1943)… pero otro día hablaré de más cine español.

Lo que más me ha interesado de esta película es el diálogo que se produce entre el padre Gil (Rafael Durán) y el ateo Alvaro Montesinos (Guillermo Marín) y que aquí os reproduzco: