Cita Marcuse

7 marzo 2018

La libre elección de amos, no suprime ni a los amos, ni a los esclavos.

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Marcuse

25 octubre 2017

Marcuse: Solo gracias a aquellos sin esperanza nos es dada la esperanza

Cuando cae el sistema sovietico, la sociedad rusa, no supo llevar a cabo tantos cambios como se les vinieron encima. Como suele suceder en estos casos, la peor parte se la llevaron los sectores más desprotegidos.

Ludwig Wittgenstein

24 marzo 2014

De lo que no se puede hablar, hay que callar. Ludwig Wittgenstein

De lo que no se puede hablar, hay que callar. Ludwig Wittgenstein

La banalidad del mal

12 febrero 2014

La banalidad del mal

La banalidad del mal

La “banalidad del mal” fue una frase acuñada por Hannah Arendt, cuando tuvo que cubrir como corresponsal del The New Yorker, el juicio en Jerusalen de Adolf Eichmann, un nazi al que juzgaron por crímenes contra la humanidad.

Wittgenstein

29 enero 2014

Curiosa película sobre la vida del filósofo vienés, a parte de exponer la parte central de su filosofía, también nos muestra interesantes pinceladas de su vida. La puesta en escena totalmente teatral, le da un carácter minimalista que ayuda a centrarnos en lo verdaderamente importante de la palícula, el guión…

En fin merece la pena verla, aunque sólo sea por conocer un poco mejor a uno de los grandes y mas influyentes filósofos del S.XX.

Artículo 2.

  • Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.
  • Además, no se hará distinción alguna fundada en la condición política, jurídica o internacional del país o territorio de cuya jurisdicción dependa una persona, tanto si se trata de un país independiente, como de un territorio bajo administración fiduciaria, no autónomo o sometido a cualquier otra limitación de soberanía.

No quiero trabajar

14 octubre 2013

Si cuesta romper con los prejuicios, cuesta mucho más cuando toda la sociedad esta deacuerdo con algo y cuando digo toda, es toda.

Leyendo el libro de Bob Black, La abolición del trabajo (Ed. Pepitas de calabaza), te das cuenta de hasta que punto tenemos inculcado que el trabajo es bueno, que el trabajo dignifica, de echo es algo que ha conseguido poner de acuerdo a capitalistas, comunistas o nazis…

Bien Bob Black nos invita a que dejemos de trabajar, termina su libro diciendo: “Nadie debería trabajar jamás. Proletarios de todos los paises… ¡Relajaros!”

Este partidario del pleno desempleo, nos dice que debemos tomarnos la vida y sobre todo nuestros quehaceres cotidiaos de forma más relajada, más lúdica. Debemos jugar más y divertinos con lo que hacemos: “Si los troskistas agitan a favor de la revolución permanente. Yo agito a favor de la diversión permanente”.

A mí, mi trabajo me gusta, no puedo decir otra cosa, pero como bien dice Bob en el momento que estoy 8 horas seguidas delante del ordenador día tras día, deja de convertirse en algo en lo que disfruto, por algo que me hace sufrir y los tiempos de descanso, dejan de ser divertidos también, ya que estoy demasiado preocupado en descansar o desconectar, para que sean momentos de disfrute. Son sólo momentos de no-trabajo… son momentos para recuperarme y volver a trabajar.

Bob no aboga por que no hagamos nada, sino simplemente que hagamos las cosas que nos apetezcan, cuando nos apetezcan… y sobre todo que disfrutemos con lo que hacemos sin tener que estar haciendo por obligación a cambio de un salario: “Hay que transformar el trabajo en un abanico de placenteros pasatiempos lúdicos y artesanales”

Bueno,si quereis leer algo más sobre este tema os dejo un enlace muy interesante:

http://weblogs.clarin.com/revistaenie-nerdsallstar/2009/01/07/no_trabajes_nunca/

Vuelta al cole…

1 octubre 2013

“…a los niños se le envía a campos de concentración juveniles, llamados “escuelas”, fundamentalmente para que dejen en paz a mamá sin dejar de estar controlados, pero también para que adquieran de paso los hábitos de obediencia y puntualidad, tan imprescindibles para un trabajador.”

Bob Black, La abolición del trabajo (Ed. Pepitas de calabaza)