Actualidad

La fe y el ateísmo

La fe es un libro, del siempre interesantísimo, Armando Palacio Valdés. En su día conocí a este autor, gracias a que en mi trabajo editamos Tristán o el pesimismo (me imagino que estará descatalogado), una especie de réplica de Cándido o el optimismo de Voltaire.

También es excelente la adaptación que hace Rafael Gil en 1947 con Amparo Rivelles y Rafael Durán como protagonistas, con los que volvía a trabajar después de haberlo hecho en otra gran película del cine patrio como es El Clavo (1944) o en Eloisa está debajo de un almendro (1943)… pero otro día hablaré de más cine español.

Lo que más me ha interesado de esta película es el diálogo que se produce entre el padre Gil (Rafael Durán) y el ateo Alvaro Montesinos (Guillermo Marín) y que aquí os reproduzco:

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Actualidad, Moderna

La bondad y el egoismo

Como dice Rosseau “El primer hombre al que, tras haber cercado un terreno, se le ocurrió decir ‘Esto es mío’ y encontró a gentes lo bastante simples como para hacerles caso, fue el verdadero fundador de la Sociedad Civil”

El propio Rosseau en su Discurso sobre el origen y el fundamento de la desigualdad entre los hombres,  lleva a cabo una dura crítica de las instituciones políticas y sociales como grandes corruptoras de la inocencia y bondad naturales del hombre. ¿Serán entonces naturales estás bondades o simplemente están en el afan de Rosseau el otorgarlas?

De ella dijo Voltaire que era un libro “contra el género humano“, que cuando se lee “entran ganas de andar a cuatro patas“. Sin embargo, en esta obra y en las siguientes, Rousseau analiza el tránsito del hipotético estado de naturaleza al estado social como una degeneración (no un progreso) producto de las desigualdades sociales que surgen con la propiedad privada, el derecho para protegerla, y la autoridad para que se cumpla ese derecho. Las leyes establecidas en toda sociedad son siempre las leyes que defienden al poderoso, al rico y a su poder frente a los no poseedores de propiedad, a los pobres. La propiedad privada y el derecho han creado un abismo entre dos “clases” jerárquicamente diferenciadas entre sí: la clase de los propietarios, de los poderosos y de los amos, frente a la clase de los no propietarios, pobres y esclavos. Esta situación no es superable, según Rousseau, pero puede ser mitigada a través de una sana vuelta a la naturaleza y una educación que fomente el individualismo y la independencia del hombre.

Esto se podría llevar a cabo desde la supuesta bondad del hombre… pero si el hombre en lugar de ser un ser bondadoso, como él se empeña en decir, es egoista, todo esto seguirá aumentando y generando cada vez más desigualdad. Transcurridos 3 siglos desde los escritos de Rosseau, no tenemos más que ver a dónde a ido a parar la sociedad y las desigualdades, y no pensemos sólo en España, sino a nivel mundial y las grandes desigualdades norte-sur. Hay que recordar que ahora Europa esta en crisis, pero la mayor parte del mundo esta en crisis permanente. Sudamerica o África se estarán partiendo de risa, cuando escuchen un telediario y oigan que hay crisis mundial…

Los primeros principios de solidaridad que se suponen a la organizacióna la hora de cazar de recolectar no son en sí mismos, tales principios, sino el propio egoismo que nos mueve, es la necesidad y la ambición la que generó tales asociaciones para poder comer, para tener más, para apropiarse de lo ajeno, etc…

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Ilustración

Cándido o el Optimismo

En esta breve e interesante novela filosófica, Voltaire nos plantea varias cuestiones de interesantes.

La primera y principal  es su mordaz crítica a Spinoza y a su máxima “este es el mejor de los mundos posibles”. A través de los personajes y las innumerables desgracias, que les pasa a los largo de sus viajes, Cándido intenta guardar un irreal optimismo repitiendo siempre que sí dichas desgracias suceden son por que tienen que ser así, ya que Dios ha creado el mejor de los mundos posibles y todo lo que pasa en el mundo, sucede siempre, para bien.

“Cándido atónito, desconcertado, confuso, ensangrentado y temblando, decía entre sí: ¿Si este es el mejor de los mundos posibles, cómo serán los otros? Vaya con Dios, si no hubieran hecho mas que azotarme las espaldas, que ya los búlgaros me habían hecho el mismo agasajo. Pero tú, mi querido Panglós, el mayor de los filósofos, ¿porqué te he visto ahorcar, sin saber por qué?”

Pero como sí fuera, un dialogo platónico, vamos pasando por distintos personajes que van defendiendo distintas posturas vitales (o filosóficas), según van aconteciendo los hechos. De esta forma, a parte de Cándido que intenta permanecer siempre optimista ante tanta desgracia que le va sucediendo y su maestro Panglós; nos encontramos con al cuerdo Cámcabo, que acompaña a Cándido por el nuevo mundo y como Sancho a Don Quijote, le da dosis de cordura y pragmatismo, a su ingenuo acompañante; o la Vieja que después de haber nadado en la abundancia en su juventud, una sería de desgracias la arruinan y la deforman físicamente, llega a la conclusión de que la vida hay llevarla de forma estoica y no quejarse de las desgracias que nos acontecen, ya que están nunca se pueden evitar.

Pero para concluir, hay que hacer una reflexión sobre la última frase de la novela: “[…] pero tenemos que cultivar el jardín.” Por mucho que este sea el mejor de los mundos posibles, y poco podamos hacer ante los designios de dios, si nosotros no ponemos de nuestra parte (es decir, no cultivamos nuestro jardín), nunca seremos felices o por lo menos que nuestra vida sea mejor.

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