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La sociedad del rendimiento

Segun Byung-Chul Han vivimos en la sociedad del rendimiento. Ahora todos somos emprendedores y lo que se busca es aprovechar al máximo nuestro rendimiento, rendimiento laboral, físico, intelectual… Hemos pasado de una sociedad que se basaba en el “deber”; teníamos la obligación de trabajar para mantenernos, de ponernos vacunas para estar sanos, de ir al colegio para para aprender… ahora lo que tenemos es que darle una vuelta de tuerca, la obligación sigue existiendo, pero de el deber hemos pasado a hacerlo porque podemos, porque queremos hacerlo. El individualismo se empodera de las situaciones haciendo que nuestras acciones sean voluntarias, más eficientes, más rápidas… en definitiva mucho más productivas.

Pero sin perder esa disciplina que desde la industrialización se sometió a los trabajadores.

En la sociedad de la disciplina se busca el control, es una sociedad negativa desde el punto de vista del individuo, mientras que en la sociedad del rendimiento se busca el poder, con lo se convierte en una sociedad mucho más positiva. Yes we can o Just do it son eslóganes populares en la sociedad del rendimiento… Tú puedes, hazlo… no nos plantean que nos cuestionemos la obediencia, solo que la asumamos y que intentemos llegar más lejos con ella. Ya no hacemos las cosas por que nos obliguen, sino porque queremos, lo cual es mucho mejor desde el punto de vista de la ordenación social.

Si no haces algo, no es porque no tengas oportunidades, no es porque tengas dificultades en la vida que te impidan prosperar, es porque no quieres, por que no has rendido lo suficiente. La fuerza de la voluntad es tú límite… y no hay otro.

En fin, hay que aprovechar al máximo nuestro rendimiento… si no adelgazamos es porque no queremos ir al gimnasio, si no tenemos trabajo es porque no buscamos nuestras oportunidad, no somos emprendedores, sino nos curamos de una enfermedad, es porque no hemos puesto los medios adecuados para hacerlo…

En  definitiva, somos los responsables de nuestras acciones y nuestros logros. Se hace al individuo responsable, y se exime a la sociedad y al estado de toda su interacción. Esto hace muy interesante el cambio de rumbo en el modelo de sociedad.

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S. XX

No quiero trabajar

Si cuesta romper con los prejuicios, cuesta mucho más cuando toda la sociedad esta deacuerdo con algo y cuando digo toda, es toda.

Leyendo el libro de Bob Black, La abolición del trabajo (Ed. Pepitas de calabaza), te das cuenta de hasta que punto tenemos inculcado que el trabajo es bueno, que el trabajo dignifica, de echo es algo que ha conseguido poner de acuerdo a capitalistas, comunistas o nazis…

Bien Bob Black nos invita a que dejemos de trabajar, termina su libro diciendo: “Nadie debería trabajar jamás. Proletarios de todos los paises… ¡Relajaros!”

Este partidario del pleno desempleo, nos dice que debemos tomarnos la vida y sobre todo nuestros quehaceres cotidiaos de forma más relajada, más lúdica. Debemos jugar más y divertinos con lo que hacemos: “Si los troskistas agitan a favor de la revolución permanente. Yo agito a favor de la diversión permanente”.

A mí, mi trabajo me gusta, no puedo decir otra cosa, pero como bien dice Bob en el momento que estoy 8 horas seguidas delante del ordenador día tras día, deja de convertirse en algo en lo que disfruto, por algo que me hace sufrir y los tiempos de descanso, dejan de ser divertidos también, ya que estoy demasiado preocupado en descansar o desconectar, para que sean momentos de disfrute. Son sólo momentos de no-trabajo… son momentos para recuperarme y volver a trabajar.

Bob no aboga por que no hagamos nada, sino simplemente que hagamos las cosas que nos apetezcan, cuando nos apetezcan… y sobre todo que disfrutemos con lo que hacemos sin tener que estar haciendo por obligación a cambio de un salario: “Hay que transformar el trabajo en un abanico de placenteros pasatiempos lúdicos y artesanales”

Bueno,si quereis leer algo más sobre este tema os dejo un enlace muy interesante:

http://weblogs.clarin.com/revistaenie-nerdsallstar/2009/01/07/no_trabajes_nunca/

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