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Leviatán III

[…] la multitud así unida en una persona se llama República, en latín Civitas. Esta es la generación de ese gran Leviatán o más bien (por hablar con mayor reverencia) de ese Dios Mortal a quien debemos, bajo el Dios Inmortal, nuestra paz y defensa. Pues mediante esta autoridad, concedida por cada individuo particular en la república, administra tanto poder y tanta fuerza que por terror a ello resulta capacitado para formar todas las voluntades de todos en el propósito de paz en casa y mutua ayuda contra los enemigos del exterior.

Hobbes, Leviatán.

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Leviatán II

Hobbes veía en el Leviatán un sistema que, si, engullía a los individuos, pero para protegerlos de si mismos.

El pensaba que se necesitaba un Rey absolutista y todopoderoso para dirigir a los pobres y egoistas individuos por el bien del pais. Y así no reinará el caos y evitar que nos devorar los unos a los otros.

Célebre es su frase: “El hombre es un lobo para el hombre”. En la que se transmite, que el hombre es incapaz de goberbnarse a si mismo y si así fuera terminaríamos destruyendose los unos a los otros. Hay que recordar que encontra de los que pensaba Rousseau (“el hombre es bueno por naturaleza”); Hobbes piensa que la verdadera esencia del hombre es el egoismo. Este es el motor que no mueve a hacer las cosas, y no la bondad.

Precisamente, se podría decir, que eso es lo que ha pasado con el actual  sistema financiero, nos estamos devorando. Donde se ha permitido que ciertos individuos, sólo movidos por intereses particulares, nos dirigieran. Si tuvieramos un Estado ferreo en el que sólo el Rey  nos gobernarse con su sabiduría divina, y nos devorase como indivios, y solo nos permitiera ser ciudadanos a su servicio, desde un principio de igualdad, dónde ninguno es más que otro, cual Leviatán, no estaríamos ahora como estamos.

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Leviatán I

Parece que el Leviatán era un monstruo bíblico que aparece mencionado varias veces en el Libro de Job. Un animal demoníaco que a veces emparentan con un cocodrilo y otras con una ballena. Lo que es seguro, es su maldad y que vivía en el mar.

En el libro de Job se describe de la siguiente manera:

“Salen antorchas de sus facuces… de sus narices sale humo, como de un caldero que hierve junto al fuego […] Hace del abismo una olla bulliente”

Como nos comenta Marcos Méndez en su página; durante la Edad Media fue lugar común situar al Leviatán en la puerta del Infierno. El monstruo se transforma en una especie de cancerbero que engulle a los condenados.

Basandose en esta concepción del Leviatán, Hobbes escribió un libro del mismo título.

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