Actualidad, Moderna

La bondad y el egoismo

Como dice Rosseau “El primer hombre al que, tras haber cercado un terreno, se le ocurrió decir ‘Esto es mío’ y encontró a gentes lo bastante simples como para hacerles caso, fue el verdadero fundador de la Sociedad Civil”

El propio Rosseau en su Discurso sobre el origen y el fundamento de la desigualdad entre los hombres,  lleva a cabo una dura crítica de las instituciones políticas y sociales como grandes corruptoras de la inocencia y bondad naturales del hombre. ¿Serán entonces naturales estás bondades o simplemente están en el afan de Rosseau el otorgarlas?

De ella dijo Voltaire que era un libro “contra el género humano“, que cuando se lee “entran ganas de andar a cuatro patas“. Sin embargo, en esta obra y en las siguientes, Rousseau analiza el tránsito del hipotético estado de naturaleza al estado social como una degeneración (no un progreso) producto de las desigualdades sociales que surgen con la propiedad privada, el derecho para protegerla, y la autoridad para que se cumpla ese derecho. Las leyes establecidas en toda sociedad son siempre las leyes que defienden al poderoso, al rico y a su poder frente a los no poseedores de propiedad, a los pobres. La propiedad privada y el derecho han creado un abismo entre dos “clases” jerárquicamente diferenciadas entre sí: la clase de los propietarios, de los poderosos y de los amos, frente a la clase de los no propietarios, pobres y esclavos. Esta situación no es superable, según Rousseau, pero puede ser mitigada a través de una sana vuelta a la naturaleza y una educación que fomente el individualismo y la independencia del hombre.

Esto se podría llevar a cabo desde la supuesta bondad del hombre… pero si el hombre en lugar de ser un ser bondadoso, como él se empeña en decir, es egoista, todo esto seguirá aumentando y generando cada vez más desigualdad. Transcurridos 3 siglos desde los escritos de Rosseau, no tenemos más que ver a dónde a ido a parar la sociedad y las desigualdades, y no pensemos sólo en España, sino a nivel mundial y las grandes desigualdades norte-sur. Hay que recordar que ahora Europa esta en crisis, pero la mayor parte del mundo esta en crisis permanente. Sudamerica o África se estarán partiendo de risa, cuando escuchen un telediario y oigan que hay crisis mundial…

Los primeros principios de solidaridad que se suponen a la organizacióna la hora de cazar de recolectar no son en sí mismos, tales principios, sino el propio egoismo que nos mueve, es la necesidad y la ambición la que generó tales asociaciones para poder comer, para tener más, para apropiarse de lo ajeno, etc…

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Educación

La educación y la estética 3

Enseñanza estética vs enseñanza científica

Kant establece en su crítica del juicio una diferencia entre el “talento para la ciencia” y el “talento para las artes” entendiendo por talento una dotación “natural” del sujeto.

Mientras que la ciencia va precedida de reglas claramente conocidas, las cuales determinan los procedimientos, el talento para las artes produce aquello para lo cual no puede darse regla determinada alguna, este talento es lo que Kant denominara “genio”.

Por lo tanto se establece que mientras el talento para la ciencia se adquiere y se aprende por imitación de métodos, en definitiva de la naturaleza, en el arte no vale la imitación, el genio no se puede enseñar pero según el planteamiento actual en la educación cualquier iniciativa en ese sentido se ve truncada de raíz. Así el individuo pierde toda la autonomía, en una educación basada en la acumulación de conocimientos, dejando de lado la educación en valores, la creatividad y las habilidades para las artes.

Esta situación nos ha llevado a tener una enseñanza reglada, dónde sólo se enseña a adquirir una serie de conocimientos básicos que nos sirvan para introducirnos en una sociedad de consumo. Es decir, unos conocimientos donde con apenas saber leer y escribir; y realizar operaciones sencillas matemáticas (sumar, restar, multiplicar y dividir), nos ayudan a desenvolvernos en nuestra vida cotidiana de sociedad del bienestar, donde tanto tienes tanto vales, y hacernos dependientes, y por tanto faltos de autonomía, entendida ésta en términos de Kant.

Se nos plantea el mismo problema que ya tuvo Kant con la monarquía prusiana, en la que ponía en boca de Federico el Grande: “Razonad cuanto queráis y sobre lo que queráis, pero obedeced”. Nuestros niños-jóvenes se encuentran en un sistema de falsas libertades, donde se les exige razonar cualquiera de sus actos, pero sin salirse de las normas establecidas y sin permitir cuestionarse la autoridad vigente.

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Educación

La educación y la estética 2

Los sistemas educativos tal y como están planteados ahora mismo, surgen durante la Ilustración, anteriormente sólo la clase privilegiada, la nobleza, tenía acceso a una enseñanza particular. Se empezó a plantear un sistema educativo público y gratuito, en el que bajo el amparo del Estado se formara a los jóvenes, amparado en los ideales de igualdad, libertad y fraternidad; por supuesto había detractores, gente que pensaba que era una pérdida de tiempo y un enorme gasto público formar a un campesino o a un pobre.

Pero con la Revolución Industrial, se crearon patrones educativos en los que se imitaban las cadenas de montaje productivas. Mientras  los padres acudían a las fábricas y hacían largas colas para acceder a su puesto de trabajo, en el que luego debía actuar de forma mecánica; los niños acudían a la escuela, donde adquirían conocimientos también de forma mecánica. Así se garantizaba que la población aprendiera a escribir y leer y que la sociedad avanzase.

Así que desde la Revolución Industrial e imitando los sistemas de producción, basado en la economía occidental capitalista se crean los patrones de la enseñanza. No es extraño que el concepto de clase, coincida con el termino empleado en las escuelas para determinar el lugar donde se imparten las materias; y así como tampoco es extraño, que el planteamiento de dichas estructuras sean las de unos jóvenes alineados (y alienados) en pupitres, frente a una autoridad (maestro) que desde su púlpito imparte una serie de doctrinas de forma, muchas veces, dogmática e incuestionable.

 

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Ilustración

Cándido o el Optimismo

En esta breve e interesante novela filosófica, Voltaire nos plantea varias cuestiones de interesantes.

La primera y principal  es su mordaz crítica a Spinoza y a su máxima “este es el mejor de los mundos posibles”. A través de los personajes y las innumerables desgracias, que les pasa a los largo de sus viajes, Cándido intenta guardar un irreal optimismo repitiendo siempre que sí dichas desgracias suceden son por que tienen que ser así, ya que Dios ha creado el mejor de los mundos posibles y todo lo que pasa en el mundo, sucede siempre, para bien.

“Cándido atónito, desconcertado, confuso, ensangrentado y temblando, decía entre sí: ¿Si este es el mejor de los mundos posibles, cómo serán los otros? Vaya con Dios, si no hubieran hecho mas que azotarme las espaldas, que ya los búlgaros me habían hecho el mismo agasajo. Pero tú, mi querido Panglós, el mayor de los filósofos, ¿porqué te he visto ahorcar, sin saber por qué?”

Pero como sí fuera, un dialogo platónico, vamos pasando por distintos personajes que van defendiendo distintas posturas vitales (o filosóficas), según van aconteciendo los hechos. De esta forma, a parte de Cándido que intenta permanecer siempre optimista ante tanta desgracia que le va sucediendo y su maestro Panglós; nos encontramos con al cuerdo Cámcabo, que acompaña a Cándido por el nuevo mundo y como Sancho a Don Quijote, le da dosis de cordura y pragmatismo, a su ingenuo acompañante; o la Vieja que después de haber nadado en la abundancia en su juventud, una sería de desgracias la arruinan y la deforman físicamente, llega a la conclusión de que la vida hay llevarla de forma estoica y no quejarse de las desgracias que nos acontecen, ya que están nunca se pueden evitar.

Pero para concluir, hay que hacer una reflexión sobre la última frase de la novela: “[…] pero tenemos que cultivar el jardín.” Por mucho que este sea el mejor de los mundos posibles, y poco podamos hacer ante los designios de dios, si nosotros no ponemos de nuestra parte (es decir, no cultivamos nuestro jardín), nunca seremos felices o por lo menos que nuestra vida sea mejor.

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