A william Morris le tocó vivir la revolución industrial, la cual tuvo gran impacto en la Gran Bretaña de principios del siglo XIX.

Le tocó sufrir por un lado los estragos que dicha revolución hizo en las clases bajas, con el clasismo de la época victoriana de la alta burguesía británica.

Con profundas convicciones sociales, veía como la deshumanización del trabajo, llevada a cabo por la fábricas y el producto efectuado no satisfacía a nadie ni a los productores (mano de obra semi esclava), ni a los consumidores (quizás sólo a los empresarios que veían aumentar sus cuentas bancarias).

Así que él apostó por el “placer del trabajo”. Ni más, ni menos que trabajar por placer, hacer obras artesanales, con las cuales el productor, se sintiera orgulloso de su trabajo y incluso las personas que utilizaran dichas piezas de artesanía, estuvieran también satisfechas de lucir esas pequeñas obras de arte.

La idea de William Morris era hacer a la gente feliz, y pensó que desde el diseño, las personas disfrutarían de las cosas del día a día… papel pintado en sus hogares, lámparas, sillas, cómodas…

Está idea se pervirtió totalmente a mediados del siglo XX, cuando se empezó a emplear el diseño como una manera de crear la obsolescencia de los objetos, ya que un año a otro, los objetos eran renovados desde el exterior, y aunque la funcionalidad siguiera siendo la misma, la sociedad de consumo, hizo que estuvieramos que estár a la moda… no valía con tener un sofá, sino que esté había que renovarlo cada poco tiempo para estar a la moda y seguir las tendencias de las revistas.

La idea de Morris era más simple un su época. Sólo era tener objetos bellos que nos hicieran la vista más agradable y así hacernos más felices.  

Recientemente la Fundación Juan March realizó la exposición:William Morris y compañía: el movimiento Arts&Crafts en Gran Bretaña.

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Sobre el diseño

20 enero 2014

Lo común es mayor la ansiedad que causa el deseo de tener vestidos a la moda, o por lo menos limpios y sin parches, que tener una conciencia cabal.

Walden, Henry David Thoreau

El objetivo del diseño es hacer más atractivas de las cosas. Según un público objetivo, diseñamos cosas y creamos tendencias, pero siempre con un mismo objeto “vender”.

Podemos hablar de diseño de moda, diseño gráfico o diseño industrial…. Realmente no hay mucha diferencia. Pero, al final, el diseño se ha terminado poniendo al servicio del mercado en lugar de ser al revés.

Es decir cuando sale cualquier producto nuevo, requiere de un diseño, el mercado está al servicio de dicho diseño… tenemos un producto nuevo y tenemos que darle forma, hacerlo atractivo, hacer un folleto que explique adecuadamente como funciona y qué es.

Pero pronto, se dio la vuelta a la tortilla, tenemos productos, que se consumen, se venden, funcionan bien, son atractivos y agradables para el usuario y sin embargo el mercado ve la necesidad de cambiar el diseño para que el mismo producto, se vuelva a vender. Se crea la necesidad de actualizar los modelos para que los usuarios vuelvan a conseguir un producto que ya funcionaba.

Esto se ve, perfectamente, con el diseño de moda. De una temporada a otra, cambian las prendas, los colores y nos crean la necesidad de consumir nuevos productos, tenemos que desechar las viejas, simplemente porque está pasado de moda. No han dejado de cumplir su función, no son inservibles, sólo su diseño ha quedado obsoleto.

Deberíamos sobreponernos a las necesidades impuestas por el mercado y no dejarnos engañar por diseños llamativos o actualizados.

Diseño y filosofía

23 abril 2012

Me acaba de mandar un amigo este enlace dónde Genís Carreras, ha creado un diseño minimalista sobre conceptos filosóficos:

Aqui os dejo un enlace en el que podreis encontrar algunos ejemplos mas. ¿Cuál es vuestro favorito?

Filographics