Existencialismo

El gabinete del Dr. Caligari

Viendo, una vez más, la película El gabinete del Dr. Caligari; volví a pensar en el problema de la identidad. En dicha película, nos cuenta como como un hombre se ve presa del maléfico plan del Dr. Caligari, que a través de Cesare (un sonámbulo que actúa bajo su voluntad), matan a gente inocente.

Dicho hombre, llamado Francis, nos cuenta como sucedieron los acontecimientos, durante una feria ambulante… cuando termina de contar la historia nos encontramos con un giro inesperado en la historia, un giro de tuerca, en el argot cinematográfico (el primero en la historia del cine, según sus estudiosos). De esta forma la que parecía ser la victima, pronto se nos convierte en villano.

Durante toda la película, nos creemos que el protagonista es lo que realmente no es. Como le pasara a Descartes en su Discurso del método, parece que nuestra película ha sido obra de un genio maligno, que nos muestra una realidad defectuosa, una realidad distorsionada en la que nada es real.

Entonces ¿Cómo podemos saber lo que realmente somos, y sobre todo, quiénes somos si toda nuestra realidad esta distorsionada, como la del personaje de la película?

Bueno, cuando tratamos un caso como el del personaje de la película, poco podemos hacer, precisamente los trastornos mentales son tales porque no nos dejan distinguir lo que es real (para los demás) de lo que no lo es. No sabemos si lo que muchas veces oímos en nuestra cabeza, realmente lo ha dicho alguien o sólo ha sido una voz dentro de nuestro cerebro. Dicha voz para nosotros es real, igual que para el personaje de nuestra película, el villano es el malvado Dr. Caligari, pero para el resto de las personas todo eso no es real, es sólo producto de nuestra imaginación (o de nuestra locura).

De esta forma nuestra identidad se distorsiona, al igual que nuestra realidad, sin estar del todo seguros quiénes somos en realidad. ¿Somos víctimas del Dr. Caligari o somos pacientes de un psiquiátrico?

Bueno, esta claro, que de una forma o de otra nosotros seguimos siendo, no dejamos de “ser” aunque nuestra realidad no sea la misma que la de los demás. Podremos cambiar de forma de actuar, podremos cambiar de amigos, o cambiar de hábitos; en general estos cambios serán buenos para unos y malos para otros, y si dichos cambios se vuelven trastornos, tendremos que aprender a vivir en sociedad con ellos, si lo conseguimos, pues bien estará y sino la o bien nosotros nos apartaremos de ella o bien ella se apartará de nosotros.

Pero nunca dejaremos de ser nosotros mismos.

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Actualidad

Realidad distorsionada

El otro día después de leer el libro de Joan Foncuberta “la cámara de pandora”, estuve viendo la película Memento, en la cual un hombre ha sufrido un grave transtorno celebral. Dicho trastorno hace que pierda la memoría reciente, recuerda el pasado más lejano (antes de sufrir dicho trastorno), pero nada de lo acontecido después.

Bien, para poder acordarse de las cosas recurre a un método sistemamático para que no se le olvide nada. Va fotografiando todo y anotando por que es importante esa foto para él.

Ya hace tiempo estuve escribiendo sobre este tema y como la fotografía esta relacionada con la ontología en su base más profunda. La fotografía no permite “ser” desde el momento que nos recerda, que nos somos, que hicimos y con quién estuvimos. Esta memoría, recopilada en imágenes, es esencial para las personas, ya que nos permiten situarnos como personas, en un espacio y un tiempo. Sin ellas, como le sucedería al personaje de la película, estariamos perdidos en un pasado incierto, en el que los recuerdos se trastocarían, dónde la realidad perdería credibilidad.

Dicho personaje, va reflejando en cada fotografía y en un cuerpo lleno de tatuajes su pasado reciente.

Como ya dije anteriormente también: La fotografíaesta distorsionada, porque muestra una realidad que también lo está. Así el personaje mira en sus fotografías una verdad, una realidad, que él se está creando al ritmo de sus fotos.

Hay otra película interesante dónde vemos este mismo efecto: Blade Runner. Alí nos encontramos con unos robots (replicantes) que no son humanos y como tales no tienen memoría ni sentientos… no tienen recuerdos de su infancia, simplemente porque no han tenido infancia. Sin embargo nos encntramos con el último modelo de robot, que incluso tiene fotos de como fue su infancia. Ella recuerda a través de dichas fotos, como fue de niña…

Con estos dos ejemplos observamos como una vez más las fotografías nos muestran una realidad, en la que sus dueños le dan una credibilidad indudable. Podrían decir, tengo fotos luego existo, pero como ya pensaba Descartes en su famoso discurso, estas creencias no son verdades como tales, podemos ser victimas un demonio maligno que nos engaña una y otra vez, mostrandonos una realidad que no es. Ahora más que nunca podemos pensar que así es y a nadie le faltará la razón, no porque las fotos nos engañen, sino porque nosotros queremos que así lo haga. ¿Es la fotográfica dicho demonio? No. Somos nosotros mismo los que trastocamos la realidad una y otra vez, sin dejar mostrar la objetividad del objetivo.

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