Luis Estrada

1 noviembre 2017

Las películas de Luis Estrada, serían dignas de ser analizadas una a una… pero para no aburrir a los lectores con los detalles, y dado que, el visionado cine mexicano, debe realmente minoritario en España, dedicaré una entrada global.

Un cine valiente y comprometido, con una clara visión sobre la justicia social, tema y lema que se va repitiendo en sus películas.

Un par de detalles…

La ley de Herodes, trata ampliamente sobre la corrupción política y las injusticias sociales, con un irónico sentido del humor, nos muestra como el alcalde de un pequeño municipio poco a poco se va viendo inmerso en todas las corruptelas municipales (al principio sin quererlo) y al final disfrutando de todos sus beneficios… la película se resume con el refrán del que viene su título: ¡Te tocó la ley de Herodes, o te chingas o te jodes!

En Un mundo maravilloso, parece un ingenioso y crítico remake de Juan Nadie, en un modélico México, sin pobres… uno de ellos se ve envuelto en una curiosa intriga entre  distintos poderes (periodístico, político e incluso religioso…)

Si tenéis oportunidad, no dejéis de ver ninguna de sus películas… comedias, interesantes y que no dejarán a nadie indeferente… y sobre todo, nos harán pensar.

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Cuando cae el sistema sovietico, la sociedad rusa, no supo llevar a cabo tantos cambios como se les vinieron encima. Como suele suceder en estos casos, la peor parte se la llevaron los sectores más desprotegidos.

¡Vámonos, Bárbara!

20 septiembre 2017

Película atrevida y en cierta forma transgresora, dirigida por Cecilia Bartolomé con Amparo Soler Leal, Cristina Álvarez, Iván Tubau, Julieta Serrano de 1978. Tenemos que situar la película en un contexto histórico en España, en que todavía faltarían al menos 2 o 3 años para legalización del divorcio.

Durante la película observamos a un grupo de mujeres empoderadas, que no se amedrentan ante nada y son capaces de tomar las riendas de sus vidas, cueste lo que cueste.

Con testimonios de mujeres, realmente desgarradores (como la escena del autobús), mostrando la sociedad machista en la que se vivía (y de la que aun por desgracia quedan demasiadas reminiscencias).

Una gran película feminista y femenina, que no pasa de moda.

La fe y el ateísmo

4 noviembre 2015

La fe es un libro, del siempre interesantísimo, Armando Palacio Valdés. En su día conocí a este autor, gracias a que en mi trabajo editamos Tristán o el pesimismo (me imagino que estará descatalogado), una especie de réplica de Cándido o el optimismo de Voltaire.

También es excelente la adaptación que hace Rafael Gil en 1947 con Amparo Rivelles y Rafael Durán como protagonistas, con los que volvía a trabajar después de haberlo hecho en otra gran película del cine patrio como es El Clavo (1944) o en Eloisa está debajo de un almendro (1943)… pero otro día hablaré de más cine español.

Lo que más me ha interesado de esta película es el diálogo que se produce entre el padre Gil (Rafael Durán) y el ateo Alvaro Montesinos (Guillermo Marín) y que aquí os reproduzco:

Libre albedrio

2 septiembre 2015

Os dejo una interesante secuencia de la película Destino Oculto:

En contestación al comentario recibido por El tocapelotas en mi entrada anterior, he escrito esta nueva entrada, iba a contestarle directamente, pero me extendí tanto en mis explicaciones que consideré interesante dedicarle una nueva entrada.

A lo que yo quería llegar e intentaba demostrar, quizás de manera demasiado sutil, es que los comportamientos convulsivos no los considero inherentes al ser humano, sino al mundo occidental. No soy un gran conocedor del mundo nipón, pero es de sobra conocida, los comportamientos llevados a extremos que tienen (jóvenes recluidos en su cuarto, o los denominados soltero parásito, o la fobia social que sufren muchas personas en dicho país, por no hablar de sus trastornos sexuales). Es decir tienen comportamientos verdaderamente compulsivos (llevados a la enfermedad), no hay que negarlo, pero esto sólo ocurre en el mundo capitalista, industrializado o el llamado primer mundo.

Volviendo a la sociedad japonesa, es bien conocida su parodiada forma de entender la fotografía, decenas de japoneses haciendo turismo, bajándose  de un autobús, hacen miles de fotos en algún sitio turístico y se vuelven a subir al autobús, hasta su siguiente destino. La fotografía no a escapado a esta cultura basada en el consumo, y a eso es, a lo que yo voy a parar.

Hemos trasladado una forma de consuno, comprar, usar y tirar, a una disciplina que en origen se había planteado como artística. Con esto no quiero decir, que la fotografía no pueda evolucionar, y se convierta en una forma de comunicación, ocio, o lo que quiera cada uno… ni por supuesto, que la fotografía esta reservada a una élite, con gusto estético, que sean los únicos que puedan disfrutar de ella y compartirla (como puede pasar con cierto arte moderno, incomprensible para el gran público y que sólo puede ser apreciado y valorado por expertos). Precisamente si hay algo que me gusta de esta disciplina, es como ha sido capaz de democratizar el arte y hacerlo accesible a todo el mundo (tanto su comprensión como su ejecución).

La fotografía, en su tándem con las redes sociales, se han convertido en una forma más de capitalismo salvaje. Es más importante hacernos un selfie o hacernos una foto de lo que vamos a comer, cuando vamos a un restaurante, que disfrutar de dicha comida, o del lugar en el que nos encontramos. Dejamos de compartir el momento con la gente que estamos, para hacerlo con los cientos de “amigos” que tenemos en las redes sociales.

Dejamos de disfrutar de una buena comida, de una buena conversación, disfrutar de un buen paseo por una ciudad desconocida; eso deja de tener importancia, por que lo importante es hacernos una foto y compartirla. Mañana nosotros no recordaremos ningún instante mágico, por que estuvimos ocupados haciendo fotos y compartiéndolas, y mis “amigos” tampoco recordaran la foto dentro de el caudal de información recibido a través de las redes.

De esto es de lo que habla el fotógrafo de la película:

– A veces no la saco si me gusta el momento, a mi personalmente no me gusta que me distraiga la cámara, quiero formar parte de ello.

Por otro lado estoy totalmente de acuerdo, con el análisis de que las personas tienen una necesidad de comunicarse, y que las redes sociales es una excelente manera de hacerlo. Me parece bien, compartir fotos, inquietudes, o pensamientos… En fin, mi análisis no era una crítica a las redes sociales o la necesidad de comunicación; sino más bien a la sociedad de consumo y como dicha sociedad lo fagotiza todo, incluido en este caso, la fotografía.

Soy un gran defensor del decrecimiento, esto no significa dejar de consumir, sino hacer un consumo moderado y responsable; e igual que intento llevar esta filosofía de vida a mis hábitos de consumo, lo llevo también a otros factores como la fotografía y al uso de las redes sociales.

En la versión moderna de La vida secreta de Walter Mitty, cuando Walter por fin encuentra al fotógrafo Sean O’Connell, esté aparece esperando a un leopardo de las nieves (el gato fantasma, por que nunca se deja ver)… después de días esperando le dice a Walter:

– Las cosas hermosas no buscan llamar la atención.

Por fin aparece el leopardo… y Walter le pregunta cuando va a sacar la foto. Él responde:

– A veces no la saco si me gusta el momento, a mi personalmente no me gusta que me distraiga la cámara, quiero formar parte de ello.

– ¿Formar parte? – preguntar Walter.

– Si estar ahí, estar aquí…  ya está, se acabó.

Las acciones compulsivas, sólo nos llevan de una forma u otra a consumir, consumir, consumir… da igual consumir en unos grandes almacenes, que consumir a la hora de hacer nuestras fotos. La manera que se tiene ahora de hacer fotografía (sobre todo con el móvil) es compulsiva, no hay una reflexión detrás de cada imagen, sólo un intento de demostrar donde estamos y que hacemos y compartirlo cuento antes en nuestras redes sociales… esa imagen mañana se perderá en la marea de las miles de publicicaciones que recibimos y a nadie le interesará; problemente ni a nosotros mismos.

La manipulación

15 octubre 2014

Ya he hablado varias veces de como estamos anestesiados y el problema de la sobre estimulación causada por todos lo tipos de gadget que nos encontramos en nuestro entorno… bien aquí os dejo una intereante película, dirigida por Chicho Ibañez Serrador, para su serie Historias para no dormir… ¡Juzgad vosotros mismos!

…y espero que esta noche no os durmais en el sofá delante de la TV. Je je je…

Wittgenstein

29 enero 2014

Curiosa película sobre la vida del filósofo vienés, a parte de exponer la parte central de su filosofía, también nos muestra interesantes pinceladas de su vida. La puesta en escena totalmente teatral, le da un carácter minimalista que ayuda a centrarnos en lo verdaderamente importante de la palícula, el guión…

En fin merece la pena verla, aunque sólo sea por conocer un poco mejor a uno de los grandes y mas influyentes filósofos del S.XX.