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Nicholas Nixon

La fotografía de Nicholas Nixon, es esas que no sólo refleja meras imágenes; es más bien una fotografía reflexiva, ese tipo de fotos que nos cuentan historias, que nos habla de los personajes a los que retrata. Podríamos clasificarla de una fotografía “ontológica” más que “antológica”.

Desde mi punto de vista hay tres series impresionantes a destacar:

Las fotos de ancianos en residencias, en los que nos muestra la desesperación, el cansancio, los recuerdos de una vida pasada reflejada en sus rostros.

En Personas con SIDA vemos una serie de retratos tomados a lo largo del tiempo (de una a semana a un mes), la evolución de la enfermedad, la degeneración de los cuerpos, su vida cotidiana. Fotos tomadas cuando aún casi no se sabía nada de la enfermedad y todavía estaba estigmatizada como un mal que solo afectaba a yonquis, putas y maricones. Estas fotos sin ser tomadas de forma reivindicativa, si nos muestran el lado humano de  dicha enfermedad, convirtiéndose en la mejor defensa de un colectivo denostado por la sociedad.

Por último el la serie de “Las hermanas Brown” que año tras año, van repitiendo la misma foto, mostrándonos el paso del tiempo, las ilusiones, las tristezas que van haciendo mella en las mismas personas.

Todo ellos sin desmerecer otras fotos como las mostradas en Parejas o en las fotos familiares o incluso en los retratos que ha hecho a lo largo de su carrera.

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Tabú y la banalidad del mal

La segunda temporada de Tabú, programa escrito y dirigido por Jon Sistiaga, trata sobre el MAL, su origen, sus causas e incluso sus consecuencias. A lo largo de los cuatro capítulos va entrevistando a psicólogos, científicos, abogados, criminales o curas.

Parece según la mayoría de los científicos que el mal, forma parte de un compendio en el que intervienen factores psicológicos, sociales, familiares y cierta parte genéticos.

Pero, independiente de cuales sean las causas, hay dos cosas a destacar en el programa que llamaron mi atención.

Primera: La mayoría de los psicópatas, realmente, no van matando gente por la calle, sino que ocupan puestos de muchas responsabilidad en grandes corporaciones. Así se comprende como los grandes responsables, de estas grandes empresas, son incapaces de empatizar con el resto de los trabajadores, ni con ninguna persona en general.

Teniendo en cuenta este factor, se comprende como el capitalismo, representado precisamente por estas grandes empresas son incapaces de entender al resto de los humanos. Al final, esto implica, el porque al neoliberalismo (ejercido por unos empresarios psicópatas, incapaces de empatizar con nada) le da lo mismo que haya pobres, que la gente se muera de hambre o que el planeta se destruya… a cambio de obtener sus beneficios.

Segunda: Sobre la banalidad del mal, teoría expuesta por Hannah Arendt, (a la cual ya dedique una viñeta de Filosofía de Barra), desde mi punto de vista, se queda corta. En el último capítulo entrevista a un general argentino, de la época de Videla, el cual, sin remordimiento ninguno, y aduciendo que él no tubo ninguna responsabilidad y que solo obedecía ordenes… torturó y asesinó a montón de personas.

La indiferencia mostrada por este personaje, muestra como el mal, esta presente en las personas… y que no hay ninguna banalidad en ella. Hay personas que ejercen el mal, con conocimiento y sin arrepentimiento, y esto será siempre injustificable, se vea como se vea.

 

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Merlí

Es una serie catalana, cuyo protagonista es un profesor de filosofía de instituto. La serie se puede calificar dentro, de las series juveniles de instituto, pero con la particularidad que en todos los capítulos dan un par de pinceladas de algún filósofo.

Como curiosidad destacar que no sólo se ciñen a los filósofos más habituales como Aristóteles, Nietzsche o Marx, sino que también habla de filósofos de mediados del s.XX y quizás algo menos conocidos, como Guy Debord (analizando superficialmente teorías como La sociedad del Espectáculo), o mucho más actuales como Zizek y su concepto de ecología; o por ejemplo no perder la oportunidad para dedicar un capítulo a la filosofía Queer a través de Judith Butler.

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Luis Estrada

Las películas de Luis Estrada, serían dignas de ser analizadas una a una… pero para no aburrir a los lectores con los detalles, y dado que, el visionado cine mexicano, debe realmente minoritario en España, dedicaré una entrada global.

Un cine valiente y comprometido, con una clara visión sobre la justicia social, tema y lema que se va repitiendo en sus películas.

Un par de detalles…

La ley de Herodes, trata ampliamente sobre la corrupción política y las injusticias sociales, con un irónico sentido del humor, nos muestra como el alcalde de un pequeño municipio poco a poco se va viendo inmerso en todas las corruptelas municipales (al principio sin quererlo) y al final disfrutando de todos sus beneficios… la película se resume con el refrán del que viene su título: ¡Te tocó la ley de Herodes, o te chingas o te jodes!

En Un mundo maravilloso, parece un ingenioso y crítico remake de Juan Nadie, en un modélico México, sin pobres… uno de ellos se ve envuelto en una curiosa intriga entre  distintos poderes (periodístico, político e incluso religioso…)

Si tenéis oportunidad, no dejéis de ver ninguna de sus películas… comedias, interesantes y que no dejarán a nadie indeferente… y sobre todo, nos harán pensar.

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Contra el tiempo

Contra el tiempo, Filosofía práctica del instante es un libro de Luciano Concheiro, podría ser un libro escrito por mi… por lo menos en su análisis de la sociedad actual.

Ya he dedicado varias entradas a analizar como la sociedad capitalista, nos lleva un estilo de vida trepidante. Al igual nos vemos obligados a consumir productos de mercado, bien por moda, bien por obsolescencia programada o bien por mantener un estatus social; poco a poco nos vemos obligados a consumir también nuestra vida a este mismo ritmo, así que debemos tomar ingentes dosis de café para trabajar al ritmo que se nos requiere; o tomar drogas para aguantar el ritmo de nuestra diversión; como también debemos ingerir pastillas para dormir, cuando así lo necesitemos. Las noticias nos enteramos a través de Twitter (del cual nos quedamos con el titular), retuiteamos a velocidad de vertigo, para olvidarlo con la misma velocidad.

Dicha velocidad de consumo, según el autor, nos despoja de nuestra misma existencia. No tenemos tiempo de sentir, de reflexionar sobre nuestra propia vida, de ser nosotros mismos.

¿Qué propone él? Una filosofía práctica del instante. Vivir cada pequeño instante como eternidad.

Todos tenemos una percepción relativa del tiempo, en el que cuando estamos disfrutando de algo, este tiempo parece que pasa volando. Bien, lo que se propone, es que, en lugar de luchar contra la velocidad, contra el consumismo con una desaceleración de la vida, lo cual sería imposible; deberíamos tomar consciencia de esos instantes para hacerlos eternos y así en lugar de frenar y salir despedidos por la inercia, tomar el control de nuestro tiempo.

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