Transformad esas antiguas aulas; suprimid el estrado y la cátedra del maestro, barrera de hielo que lo aísla y hace imposible toda intimidad con el discípulo; suprimid el banco, la grada, el anfiteatro, símbolos perdurables de la uniformidad y del tedio. Romped esas enormes masas de alumnos, por necesidad constreñida a oír pasivamente una lección, o a alternar en un interrogatorio de memoria, cuando no a presenciar desde distancias increíbles ejercicios y manipulaciones de que apenas logran darse cuenta. Sustituid en torno al profesor a todos esos elementos clásicos, por un círculo poco numeroso de escolares activos, que piensan, que hablan, que discuten, que se mueven, que están vivos en suma, y cuya fantasía se ennoblece con la idea de una colaboración con el maestro.”

Francisco Giner de los Ríos

Conclusiones

Estamos en un sistema educativo, donde nuestros hijos se sienten cada vez más desplazados, más desacoplados; ¡como aquellos vaqueros del viejo oeste, que después de abandonar sus tierras en las vieja Europa, tuvieron que crear nuevos recursos y adaptarse a las nuevas circunstancias, tomándose en muchos casos la ley y la justicia de su mano, a base de revolver! De esta forma, nos encontramos con una educación en la que ni maestros, se sienten con legitimidad; ni los alumnos se sientes útiles.

Si aplicamos la tesis de Schiller, un estudio profundo de la estética desde los centros escolares, hará a nuestros niños-jóvenes más libres, esto propiciaría la autonomía de los individuos y la posibilidad de que no vieran trucada su genialidad. Desde este cambio de paradigma educativo, podemos sobrepasar el sistema actual de educación. Dicho cambio de paradigma, no conllevaría una renuncia a la naturaleza y racionalidad de dicho individuo; sino que lo sobrepasaría.

Es decir no se pretende en dicho sistema que nuestros niños o jóvenes, abandonen las matemáticas o el aprendizaje del lenguaje; sino que se valoren las capacidades del individuo, y se tengan en cuenta y no se vean mermadas, dichas capacidades, por una enseñanza uniforme y colectiva. Mientras se sigan cediendo parcelas de conocimiento estético (música, arte…), del conocimiento humano (historia, filosofía…) y mientras se siga deshumanizando  al individuo a favor de colectivos carentes de conciencia en las escuelas y sólo se busque acumular conocimientos, seguiremos creando esclavos de un sistema basado en cadenas productivas y sociedad de consumo.

Enseñanza estética vs enseñanza científica

Kant establece en su crítica del juicio una diferencia entre el “talento para la ciencia” y el “talento para las artes” entendiendo por talento una dotación “natural” del sujeto.

Mientras que la ciencia va precedida de reglas claramente conocidas, las cuales determinan los procedimientos, el talento para las artes produce aquello para lo cual no puede darse regla determinada alguna, este talento es lo que Kant denominara “genio”.

Por lo tanto se establece que mientras el talento para la ciencia se adquiere y se aprende por imitación de métodos, en definitiva de la naturaleza, en el arte no vale la imitación, el genio no se puede enseñar pero según el planteamiento actual en la educación cualquier iniciativa en ese sentido se ve truncada de raíz. Así el individuo pierde toda la autonomía, en una educación basada en la acumulación de conocimientos, dejando de lado la educación en valores, la creatividad y las habilidades para las artes.

Esta situación nos ha llevado a tener una enseñanza reglada, dónde sólo se enseña a adquirir una serie de conocimientos básicos que nos sirvan para introducirnos en una sociedad de consumo. Es decir, unos conocimientos donde con apenas saber leer y escribir; y realizar operaciones sencillas matemáticas (sumar, restar, multiplicar y dividir), nos ayudan a desenvolvernos en nuestra vida cotidiana de sociedad del bienestar, donde tanto tienes tanto vales, y hacernos dependientes, y por tanto faltos de autonomía, entendida ésta en términos de Kant.

Se nos plantea el mismo problema que ya tuvo Kant con la monarquía prusiana, en la que ponía en boca de Federico el Grande: “Razonad cuanto queráis y sobre lo que queráis, pero obedeced”. Nuestros niños-jóvenes se encuentran en un sistema de falsas libertades, donde se les exige razonar cualquiera de sus actos, pero sin salirse de las normas establecidas y sin permitir cuestionarse la autoridad vigente.

Los sistemas educativos tal y como están planteados ahora mismo, surgen durante la Ilustración, anteriormente sólo la clase privilegiada, la nobleza, tenía acceso a una enseñanza particular. Se empezó a plantear un sistema educativo público y gratuito, en el que bajo el amparo del Estado se formara a los jóvenes, amparado en los ideales de igualdad, libertad y fraternidad; por supuesto había detractores, gente que pensaba que era una pérdida de tiempo y un enorme gasto público formar a un campesino o a un pobre.

Pero con la Revolución Industrial, se crearon patrones educativos en los que se imitaban las cadenas de montaje productivas. Mientras  los padres acudían a las fábricas y hacían largas colas para acceder a su puesto de trabajo, en el que luego debía actuar de forma mecánica; los niños acudían a la escuela, donde adquirían conocimientos también de forma mecánica. Así se garantizaba que la población aprendiera a escribir y leer y que la sociedad avanzase.

Así que desde la Revolución Industrial e imitando los sistemas de producción, basado en la economía occidental capitalista se crean los patrones de la enseñanza. No es extraño que el concepto de clase, coincida con el termino empleado en las escuelas para determinar el lugar donde se imparten las materias; y así como tampoco es extraño, que el planteamiento de dichas estructuras sean las de unos jóvenes alineados (y alienados) en pupitres, frente a una autoridad (maestro) que desde su púlpito imparte una serie de doctrinas de forma, muchas veces, dogmática e incuestionable.

 

Los sistemas educativos actuales están en crisis. En cualquier país occidental, los sistemas curriculares de los niños y jóvenes  han cambiado poco o nada. Se toma como un valor “en sí” la tradición, la solera y el arraigo en las instituciones educativas. La involución del sistema está haciendo que se tambalee y la estética es una de las principales armas para demolerlo.

 

Cervantes

7 octubre 2010

Por varios motivos a venido a mi memoria esta pequeña fotonovela, sobre un texto del Quijote, escrito por Cervantes. Lo interpretan mis hijos, por lo que me permití la licencia de cambiar el título y llamarlo:

Mayuca de la Mancha y Kike Panza (Esta en formato PDF)

«Si hay una educación religiosa que deba darse es la de la tolerancia positiva, no escéptica e indiferente, de las simpatías hacia todos los cultos y creencias».

Francisco Giner de los Ríos

Krausismo

13 julio 2010

El Krausismo proviene del nombre del filósofo alemán Karl Christian Friedrich Krause.

Este discipulo de Kant, fue el creador del panentenismo, este extraño concepto pretendía darle una vuelta más de tuerca al concepto de panteismo (en la que se identifica a Dios con el Universo, considerandolo uno); y de esta forma identificaba a Dios con el Universo, pero sin limitarlo a este último. Ya que los católicos no veian demasiado limitar la omnipontencia y omnipresencia de Dios a la inmensidad del Universo.

Las interpretaciones de estas doctrinas llevaban al hombre a ponerse en contacto directo con la naturaleza y con cualquier objeto de conocimiento, así como defender la igualdad de todo ello; es decir de los hombres, mujeres, niños y por supuesto de toda la naturaleza (siendo un claro defensor del ecologísmo y de la igualdad social).

Todas estas enseñanzas habría que llevarlas acabo de forma no dogmática e idependiente. Para que cada uno de forma libre pudiera realizar su aprendizaje y sacar sus propias conclusiones, y así formar verdaderos individuos.

Y así, los nuevos educadores en ningún momento tratarán de ser meros transmisores del saber, ni siquiera habrán de conformarse con la mera relación instructiva, sino que en todo momento será su ideal el formar hombres nuevos y esto significa atención a todas las facultades del hombre, físicas y espirituales.

(Francisco Giner de los Ríos)

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